Estimadas Aseguradoras

A quien corresponda,

Estimados trabajadores, presidentes y dueños de las aseguradoras Mexicanas. Me tomo el atrevimiento para enviarles esta cordial carta esperando que mis palabras no les resulten incómodas ni ofensivas y que por el contrario, sean tomadas en cuenta. En ningún momento he tenido la intención de ofender pero la situación ha terminado con mi paciencia y merezco (como ser humano) una explicación coherente.

Tendré que escribir un poco de historia para que puedan ustedes tener algunos antecedentes con el fin de que reciban la historia completa y no solo fragmentos de la misma.

Cerca del año 1985 (cerca, pues no recuerdo con claridad el año) fui diagnosticada con diabetes tipo 1. Mis padres tomaron la noticia con relativa calma y decidieron ocuparse de inmediato. Desde entonces, pasé por varios consultorios médicos y adquirí miles si no es que millones de pesos en medicamentos e insumos varios.

Desde aquella década se negaba el derecho de un Seguro de Gastos Médicos Mayores para padecimientos preextistentes (como en mi caso la diabetes tipo 1). En ese entonces la vida no era tan excesivamente cara y mi padre (gracias papá) se hizo cargo de los costos de mi tratamiento de pies a cabeza.

Jamás vivimos en la opulencia ni tuvimos grandes lujos y la familia hizo siempre sacrificios gigantescos para asegurarme una excelente calidad de vida. El propósito fue cumplido.

Ahora en edad adulta veo con tristeza que estos tratamientos resultan imposibles de pagar. He estudiado una carrera, una maestría y diplomados varios (a pesar de que se dijo que probablemente no terminaría ni secundaria). Puedo decir honrosamente que soy uno de los pacientes que mejor comprende el concepto de AUTO-CONTROL.

He vivido más de dos décadas con un padecimiento crónico degenerativo y hasta el día de hoy no he desarrollado NI UNA SOLA COMPLICACIÓN. Mi calidad de vida es inigualable, fenomenal y soy una persona exitosa en mi campo de trabajo.

Desafortunadamente (para mi y los mios) vivo en un país donde los aumentos en los impuestos están pensados para perjudicar a clases medias (como nosotros). Ahora el tratamiento que utilizo resulta cada vez más costoso. Desafortunadamente, mi padre sigue apoyándome pero estarán de acuerdo con que NO PODRÁ HACERLO PARA SIEMPRE.

¿Cuando el no pueda hacerlo qué proseguirá? Seguramente tendré que economizar en todos los aspectos y no podré seguir el tratamiento indicado por el costo y mi salud en general se verá afectada drásticamente.

Me siento indignada y me parece que no se ha estudiado lo suficiente.

¿Por qué negarnos la posibilidad de una cobertura a algunos que tenemos mejor estado de salud que todos los empleados que aparecen en su nómina? ¿Por qué creen que todas las peronas con diabetes tienen el mismo control y estado de salud? Mis análisis clínicos demostrarían que NO vivo con diabetes. Yo sé que vivo con diabetes, mi médico lo sabe y mi familia también. Mi control y obsesión es tal que tengo mejores resultados de glucosa que los suyos y los de su familia entera.

No entiendo porqué no podemos prevenir las complicaciones ayudados por un seguro de gastos médicos que ayudara en los costos de estos tratamientos. Es inhumano, es totalmente absurdo que no exista.

En mi opinión, resultaría definitivamente más barato para el sector salud y para ustedes invertir en prevención y tratamientos en vez de invertir en procedimientos costosos. Los medios afirman que lo que se gasta anualmente en el cuidado y tratamiento de complicaciones es enorme, porqué no ahorrar a largo plazo?

Pero yo no soy la experta en el tema y por eso escribo esta carta esperando respuestas que en más de 20 años no he tenido.

¡Exijo una explicación porque me la merezco!

Atentamente.

Mariana (la misma de hace 20 años)
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