6 dic. 2010

Un capítulo en la historia de la insulina

Publicación original: 6/12/2010
Re-edición: 11/01/2016

Sí, como buenas personas con diabetes sabemos ya el tipo de insulina que utilizamos y que nuestro querido páncreas decidió traicionarnos y dejar de funcionar pero....¿Te has puesto a pensar lo que le costó descubrir este fármaco maravilloso que hoy nos mantiene con vida? Yo te voy a contar hoy esa historia que tanto me gusta. LA HISTORIA DE LA INSULINA.

Era Pre-insulina
Antes del descubrimiento de la insulina, nuestros pares con diabetes tipo 1 morían al poco tiempo tras el diagnóstico. Los médicos de alguna forma vieron que si al paciente se le sometía a una dieta muy rígida (sin carbohidratos) los pacientes podían mantenerse con vida hasta un año. Las dietas eran tan estrictas que algunos pacientes debían ser amarrados y en muchos casos morían de "hambre". Sí, así como lo lees.

Durante el siglo XIX, se observó a muchos morir a causa de esta condición. En muchos logró verse que el páncreas tenía cierto tipo de daño pero fue hasta 1869 que un estudiante de medicina de nombre Paul Langerhans encontró que dentro del páncreas había una acumulación de células cuya función aún era desconocida. Estas famosas células eran nada más y nada menos que las células B (beta) productoras de insulina. En su honor el nombre de "Islotes de Langerhans".

Minkowski y sus perros
En 1889 Oskar Minkowski y Joseph Von Mering demostraron que si a un perro (pobres perros pero gracias perros) le extraían el páncreas, éste en forma automática desarrollaría diabetes. Encontraron también gracias a estos experimentos con perros que el páncreas tenía dos "tareas o funciones específicas".
a) producir jugos digestivos
b) producir una sustancia que regulaba la glucosa
Hipotéticamente, esta sustancia tenía la clave para nuestros problemas.



Banting
El Dr. Frederick Banting creía que estos jugos digestivos podrían afectar de forma adversa a la secreción producida por los islotes de langerhans (todavía no sabían qué era esta sustancia) así que decidió ligar los ductos del páncreas para detener esta secreción al páncreas y así hacer que el páncreas se encogiera y perdiera su habilidad de producir jugos digestivos. Las células que se creía que producían esta secreción anti diabética podría ser extraída sin dañar el páncreas.





En el año 1921, Banting presentó esta idea al profesor John Macleod quien era una figura clave ya en investigación en cuanto a diabetes se refiere. Macleod no pensó que la investigación de Banting fuera a tener mucho éxito y sin embargo lo apoyó. MacLeod amablemente dio un laboratorio a Banting y diez pobres perros para continuar con la investigación. Como bono, Macleod le asignó a Banting un asistente (estudiante de medicina) de nombre Charles Best y a quien seguro ya conoces.




Estos dos ilustres hombres experimentaron una vez más con los perros (gracias perros, enserio muchas gracias) y observaron que al extraer el páncreas pasaba lo siguiente:
a) la glucosa en sangre del perro se elevaba
b) el perro presentaba mucha sed, tomaba mucha agua y orinaba más de lo normal
c) el perro cada vez estaba más débil
En resumen: el perro tenía diabetes (ahora sabemos que esos son los síntomas de glucosa elevada en sangre).

Tratando de investigar un poco más, usaron a otro perro para ligar de forma quirúrgica el páncreas y degenerarlo. Al pasar unos meses, se removió el páncreas, este fue tratado (no entraré en detalles porque me da tristeza el perro y no se de medicina) y cultivado de forma tal que pudieron aislar una sustancia a la que dieron el nombre de ISLETINA.

El extracto (isletina) fue inyectado al perro y en ese momento los niveles de glucosa del animal bajaron de forma importante. El perro cada vez se encontraba más saludable y no tenía ya los síntomas de diabetes.

MacLeod no creía que estos resultados fueran necesarios por lo que pidió que se continuara con la investigación, Banting y Best sabían que necesitaban más órganos en los cuales hacer estas pruebas así que comenzaron a usar vacas (agradezco formalmente a las vacas). 

Con esta nueva fuente lograron conservar con vida a varios perros con diabetes. Al ver los resultados el exigente Macleod quedó satisfecho y premió a Best y Banting con un nuevo laboratorio, fondos para su investigación y decidió bautizar a esta secreción o extracto como INSULINA. Además ahora sabían que no era necesario encoger al páncreas para lograr obtener la sustancia famosa que ya conocían como insulina.

En 1921 Bertram Collip se unió al equipo de trabajo. Su trabajo específico sería purificar esta sustancia para poder emplearla y probarla en humanos.

BANTING Y BEST
Banting y Best seguramente eran hiperactivos y solteros jaja. Estaban ansiosos de probar esta sustancia en humanos. Ya habían demostrado que funcionaba bien en perros pero ¿en humanos? así que decidieron inyectarse insulina y ver los efectos de la misma. Ellos reportaron sentirse débiles, mareados pero no presentaron ningún daño grave o lesión severa (ahora sabemos que se trataba de una hipoglucemia, yo hago todo para evitarlos y estos dos hombres se las ocasionaban a propósito, quién diría jajaja).

Collip por su lado continuaba con sus trabajos para purificar la insulina y también experimentó para encontrar la dosificación adecuada. Aprendió cómo disminuir el efecto de una sobredosis de insulina con una fuente de glucosa pura (jugo de naranja o miel por ejemplo).

En 1922 (el 11 de enero para ser exactos) se eligió a Leonard Thompson como la primera persona en la que se trataría este nuevo "fármaco". Leonard era un niño de 14 años con diabetes tipo 1. Antes de recibir insulina se encontró en repetidas ocasiones a punto de morir. Al poco tiempo tras el uso de insulina, Leonard recuperó su peso y la sintomatología había desaparecido. A partir de ese momento se estudió el uso del fármaco en otras personas con diabetes.




Esta historia no termina aquí, es muy larga y este es sólo el inicio. Por lo pronto agradezcamos al mundo por Best, MacLeod, Minkowski, Banting, los perros y las vacas y por que sin ellos la insulina jamás habría llegado a nosotros. 

Ahora nos falta a nosotros hacer lo nuestro para que llegue a todos. ¿te gustó la historia? No dejes de compartirla...

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