De la adrenalina y otros monstruos contrarreguladores

Fue en 2006 cuando cursé el primer diplomado de Educadores en Diabetes en ese entonces de la Federación Mexicana de Diabetes, A.C. y con docentes importantísimos en México. El Dr. Pérez Pastén titular (hasta hoy fecha) de ese diplomado se encargaba siempre de asustarme y enseñarme distintas cosas que poco a poco poco pude llevar a la vida diaria para asegurarme de tener una vida feliz. Nótese que no alego una vida normal. He insistido siempre en que quienes vivimos con diabetes no somos, ni seremos jamás normales sólamente porque a nuestro páncreas le dió la gana un día de no hacer bien lo suyo y nos dió razones para vivir acelerados y disfrutando cada tontería apreciable.

Desde ese diplomado y luego en mis estudios subsecuentes aprendí que la regulación de los niveles de glucosa en sangre no es...hacer un chilaquil, es mucho más complejo que comerse una jícama. Es cosa seria y hay millones de cosas, además de un paciente necio, que conllevan a niveles elevados. 

Ya sabemos que la glucosa proviene de diferentes lugares: los alimentos, de la degradación de la glucosa almacenada en nuestro amable hígadom de las protenías y grasas que se usan para la producción de glucosa (royo gigante que se llama gluconeogénesis que luego podremos platicar agusto) y como por quéee rayos no, de unas hormonas a las que llamamos CONTRARREGULADORAS. A mi se me ocurren nombres más  horrendos pero médicamente es el término empleado.

En las distintas bibliografías que he consultado hay muchas y diferentes teorías. En resumen, podemos decir que estas hormonas incrementan los niveles de glucosa en sangre, digamos que son las enemigas de la insulina. Hoy les voy a platicar sobre una de ellas y de un pequeño y divertido experimento.

ADRENALINA.
La adrenalina, es una hormona producida por las glándulas suprarrenales. Algunos libros la denominan hormona del estrés.  Nuestro hermoso cuerpo fue diseñado para vivir en la edad de las cavernas. Sí, perseguíamos animales salvajes (o más bien ellos nos perseguían a nosotros), si el cuerpo detectaba esta situación nos veíamos en la hermosa necesidad de correeeeeeeeeeeeeeer y peleaaaaaaar así que nuestro requerimiento de glucosa era mayor y....taráaaan liberábamos adrenalina para elevar nuestros niveles de glucosa en sangre.(te digo, el hígado aveces nos traiciona). Ahora, imagínate tal vez siendo perseguido (no por una fiera salvaje) pero por un novio enojado, liberas adrenalina, y si vives con diabetes habrá malas noticias. Glucosa al techo. En alguien que no vive con diabetes la respuesta del organismo sería simplemente liberar más insulina. Claro que....nosotros no tenemos (salvo de la proporcionada en vial, pluma o microinfusora) algo rete lindo ¿no?

Ahora bien, ¿sólo siendo perseguido liberas adrenalina? Lo cierto es que cada persona tiene diferentes respuestas a diferentes acontecimientos. Liberar adrenalina o no dependerá en gran medida del tipo de persona que seas, de la situación específica y de tu manera de afrontar la problemática.

Yo soy un ser lleno de estrés. Me estresa la escuela, el tráfico, la zona en la que vivo, que mi hijo se tropiece y la diabetes misma. Me estresa ver cifras elevadas en mi medidor, me estresa no encontrar donas sin carbohidratos y muchos otros millones de cosas. Me estresan las montañas rusas, los juegos de las ferias y  las alturas...pero...entonces....¿las personas con diabetes no pueden asustarse ni divertirse al máximo? Digo, finalmente liberamos adrenalina ¿no? Las personas con diabetes también pueden hacer eso,  y más cosas con una planeación exitosa.

Pues bajo esa hipótesis (muy mal planteada y redactada pero hipótesis) decidimos hacer  un experimento aprovechando la crisis de "los muy pasados 30". Este experimento se los platico en la siguiente entrada. Si sienten que se estresan leyendo porfa, traigan medidor.

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