11 oct. 2013

Del salto, Socorro y otras cosas necias.

Y así fue que llegó el día. A poner a prueba a Mariana, a Socorro y a la diabetes tipo 1 que amablemente me acompaña. Alguien me preguntó si no podía sólo hacer eso y ya, que para qué tenía que llevar a Socorro y hacer un experimento. La respuesta más sensata que se me ocurre es que quiero hacerlo de nuevo, y necesito herramientas para eso ja, ja. Ya muchos vieron el pequeño y dummy video que hice con algunas fotos. Para quienes no lo han disfrutado (u odiado por qué no) aquí va de nuevo. Si ya lo viste, no te tortures nuevamente y sigue leyendo.



Del experimento realizado puedo sacar varias conclusiones. Algunas aunque parezcan obvias, en el momento del salto no lo son. De verdad que nada es obvio cuando hablas de niveles de glucosa en sangre y razones para que estos suban. ¡Aquí vamos!

1. DE LA PREPARACIÓN PREVIA: Muchos días antes me preguntaba desde muy temprano ¿saltar o no en paracaídas? ¿se puede con diabetes? ¿alguien con diabetes lo ha hecho? ¿se sentirá espantoso? ¿me dejarán saltar con Socorro? ¿podré llevar mi medidor de glucosa?. Afortunadamente, todo lo necio que tengo en mente ya ha sido experimentado por alguien más. Para mi fortuna, descubrí esa semana que alguien  había publicado un video para Medtronic llevando una microinfusora de insulina. Claro que, él se ve experto paracaidista y no tendría ni remotamente la liberación de adrenalina que tendría yo. 

Medición de niveles de glucosa en sangre y su importancia elemental. 
El tratamiento de todo tipo de diabetes DEBE ser siempre niveles estrechamente controlados de niveles de glucosa en sangre EN TODO MOMENTO. Sí, aunque eleven cejas, en todo momento. Si bien es cierto, cada persona debe discutir con su médico las cifras adecuadas en su caso. 

Yo sinceramente siempre estoy en desacuerdo alegando que las cifras deben ser nada más y nada menos que las de una persona que NO vive con diabetes. 70 - 99. Es un rango complejo, difícil de lograr pero jamás imposible. Aquí no hay imposibles, hay ganas y no ganas. 

Dos días antes inicié con un control un poco más riguroso, mediciones de glucosa en horas diversas, alimentación extra saludable con lo mínimo permitido de hidratos de carbono y ajustes en Socorro. Todas esas, a pesar de ser actividades que realizo con mucha frecuencia las hice con más atención y registro de la información.

Un día antes decidí utilizar el Monitoreo Continuo de Glucosa. Sí por aquí hay un post que habla de eso así que no nos detendremos. 

Por fin sabría que tanto influyen los niveles de adrenalina en mis niveles de glucosa al llevarme al extremo. Semanas antes estoy segura de que tenía ya niveles elevados de vez en cuando sólo de pensar en la idea y al despertar después de las pesadillas. Mi control fue el mismo, no registré niveles elevados que requirieran correcciones con insulina en los días previos, pero el día del salto la historia fue otra.

2. SOBRE EL PERMISO MÉDICO. En diferentes países los permisos son claros "no podrás saltar si padeces: cáncer, enfermedades cardíacas, enfermedades reumáticas, si estás embarazada y si tienes diabetes" incluso en la forma que llenas para asegurarte de no culpar a nadie si sufres un accidente debes firmar un inciso que indique precisamente eso. Así que la posibilidad de que me negaran la posibilidad todavía existía...y francamente me preocupaba sobre manera. Investigué un poco más sobre los saltos en ese lugar y noté que personas con distintas discapacidades lograban hacerlo llevando consigo un permiso médico. 

Entonces contacté a mi endocrinólogo favorito quien después de reírse un rato me vió en una cita posterior para una revisión y me entregó  una carta que indicaba que mi control era óptimo y que el no tenía ningún inconveniente. Por cosas como estas es que siempre sugiero tener una buena relación con el equipo de profesionales al cuidado de tu salud, trabaja en equipo, es mucho más sencillo y puedes hacerlos reír un rato como yo. 

3. ¿QUÉ RAYOS ES ESO? Explicar en los aeropuertos, conciertos, eventos sociales y escuela que vives con diabetes es una cosa, pero explicarle a quien te prepara para un salto que tienes que llevar contigo algo que parece un teléfono es otra. 

"Oye, no puedes saltar con teléfono"
"No mira, no es un teléfono.....(inserte una explicación eterna aquí)"

Socorro iba bien acomodada en un cinturón que adquirí vía telefónica en Medtronic y bien amarrado a mi cinturón. Para mis estándares, Socorro se veía demasiado y estaba segura de que muchas personas se preguntarían qué rayos era eso. Después de una larga explicación (que estoy segura que nadie entendió) acomodamos a Socorro de la mejor forma para la colocación de mi arnés.


4. EL MARIDO, SUS PREOCUPACIONES Y LA HIPOGLUCEMIA: los instructores envían días antes de tu salto una lista, donde se indica que debes desayunar como acostumbras. Pero ¿y la colación? ¿y la hipoglucemia? afortunada yo que vivo junto a Socorro y que un ajuste en dosis basales puede resultar muy sencillo. 

Aún así, no pude dejar de ver ni un segundo la gráfica de mi sensor para ver qué y para dónde iba la glucosa. La preocupación evidente de mi marido era una hipoglucemia. No debe ser nada divertido subir a una avioneta totalmente amarrada y descubrir que tienes hipoglucemia y que nadie ahí sabe qué hacer...sobre todo si no puedes llevar pastillas contigo a menos que traigas un pantalón con múltiples bolsitas para llevar chácharas. 

Afortunadamente antes del salto la glucosa se encontraba estable, en  un rango elevado para mis parámetros sin haber consumido carbohidratos (130 mg/dl constantes) pero aparecía con frecuencia una flecha que indicaba que mi glucosa iba subiendo a medida que me preparaban. Corregir con una dosis extra era una decisión compleja pues no tenía idea de cuánto tardaría en llegar a las nubes, cuánto en arrojarme y cuánto en llegar de nuevo a donde se encontraba mi marido. Decidí finalmente corregir y no me arrepentí al final. 

5. LOS DIFERENTES MOMENTOS Y LA LIBERACIÓN DE ADRENALINA. Nada más simpático que verte en una avioneta, sentada y disfrutando la turbulencia amarrada a un instructor y sin posibilidad de ver tu pantalla de la microinfusora. Puedo confesar que la liberación de adrenalina mayor en mi fue el preciso momento del salto. 

A comparación de mi acompañante de avioneta que se encontraba totalmente petrificada pude disfrutar de la vista, del aire y de sentarme en la orilla de  una avionetita. ¿Pero el salto? El salto es otra cosa, miedo, estrés, emoción, felicidad convertidos juntos en adrenalina pura, en contrarregulación genuina. (Sobre todo si no te gusta el sentimiento de "montaña rusa" y el vértigo que acompaña a esas diversiones).

Hasta aquí llego con este post. Prometo compartir las conclusiones y mis gráficas, las encontrarás muy interesantes. Mientras tanto ¿estás preparado para dar un salto? Yo te invito a que lo hagas, tocar las nubes es indescriptible. 


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