2 ene. 2017

Oye ma, ¿la gente se muere de diabetes?

Uno jamás está preparado para de pronto vivir con una condición que requiere de cuidado extremo y cansancio en igual medida. Uno tampoco está preparado para ser mamá. No hay un instructivo claro para ambas cosas. Mucho menos hay un instructivo para las dos cosas combinadas. Dependerá seguramente de quien cuente la historia. Pero yo no puedo contarla nunca de forma linda aunque de pronto me burle de mi misma y de lo que nos tocó vivir como familia. 

Siempre existe una angustia profunda, siempre ahí, oculta aveces pero siempre presente. ¿Qué pasaría si a mi hijo lo diagnosticaran también? Mi respuesta menos elaborada es siempre "bueno, aquí ya sabemos qué hacer con eso" pero si me detengo a pensar en lo que dije no puedo sino hacer gestos y tirarme en la cama a tapar mi cabeza. La posibilidad siempre está presente. Que uno decida no comentar nada al respecto y hacer como que jamás sucederá es otra historia. 

¿Por qué nadie se ha detenido a evaluar el efecto que aveces y sin querer tienen estas cosas en nuestros hijos? Estoy segura de que el mío es el único en su salón de clases que ha contado con orgullo como hace muchos años su papá rescató a mamá de una hipoglucemia derribando una puerta. Quizá no lo cuente. Eso no lo sé. Sólo sé que llega una edad en ellos en los que se preguntan si mamá y papá estarán ahí por siempre y sin duda y a pesar de que han aprendido junto con nosotros analizan la posibilidad y las piedras en el camino que tenemos para estar siempre ahí. 

"¿Eso que suena es alto o bajo?" preguntó la semana pasada cuando escuchó la alarma en la microinfusora "¿necesitas algo? ¿ya no puedes jugar verdad?". Nosotros fuimos niños maduros, que aprendieron a ser valientes a la fuerza, que aprendieron a analizar detalladamente cada paso, cada acción y con frecuencia muchos movimientos. Ellos, los niños de quienes viven con diabetes tipo 1 puedo asegurar que son así también. 

"Wow, me encantaría tener uno de esos como el tuyo, el mío sería azul" dijo después, a lo que respondí "yo haría todo lo que estuviera en mis manos por que tuvieras uno pero esperemos que jamás lo necesites".

Felices números  a todos.


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