De la teoría del burnout al hecho real. Las 5 cosas más fastidiosas.

Siguiendo con la dinámica de #DBlogWeek el tema de hoy es What Brings Me Down - Wednesday 5/14 en Español coloquialmente "Lo que me apachurra el ánimo". Bueno, en Inglés es más serio pero que sería de la vida si todo lo tomáramos tan enserio.

Pensé en la cantidad de cosas que cambian mi estado de ánimo. Desde encontrar los calcetines sucios en el baño todas las mañanas hasta subirme al coche y ver que alguien movió mi asiento. Pero esta vez sospecho que sólo se trata de diabetes así que mejor opté por hacer una lista porque de no hacerlo sería el post más largo de la historia y aún no estoy lista para ganar un premio Guiness.

1. ODIO ODIAR. Sí, como Gárgamel. Odio odiar a los pitufos y a todos aquellos miembros de la industria que sólo piensan en vender y vender y vender. Pooooor quéeeeeeeeeeeee rayoooooooooos no les ha tocado un hijo con diabetes. Ya sé que es el deseo más malvado de la historia pero....estoy segura de que su actitud cambiaría. En días recientes he visto la cara amable de la industria. La cara de aquellas personas en áreas de Relaciones Públicas que tienen además del interés en vender un interés genuino y humano. ¿Acaso será mucho pedir incluir en la descripción del puesto de otros empatía?  ¿No lo creo verdad? Odio odiar a un sistema de salud que no invierte en sus ciudadanos aún con la evidencia sobre la mesa. Odio pagar tanto dinero para tener una buena calidad de vida. Odio no tener dinero ja, ja. Odio odiar a quien le dieron la opción de vivir con diabetes o sin diabetes y que aún así optó por ser sedentario y comer alocadamente para tener luego de la tipo 2. A mi y a otros no nos dieron opción. Encontrarme con eso en mi casa, en mi familia y en mi colonia me irrita. Odio escucharlos decir "pero no me siento mal, puedo seguir comiendo". Me pone de malas.

2. LA DISCRIMINACIÓN. Siempre dije que no existía. Siempre pensé que muchos exageraban. Claro, mi carta de presentación donde me pusieran era siempre la misma, siempre orgullosa. "Me llamo Mariana, soy Educadora en Diabetes y vivo con Diabetes Tipo 1" muy orgullosa, muy vanidosa, muy segura. Cuando llegué a un nuevo ambiente decidí hacer un experimento y registrarlo. Sin decir, sin observar con mi diabetes bien guardada en el clóset para oír a los de junto hacer juicios, comentar, señalar. La discriminación sí existe. La ignorancia es mayor de lo que creí. Sólo que...yo no me daba cuenta. También eso me pone de malas. Ya compartiré en  un eterno post todo lo que he aprendido.

3. DE LOS HIJOS. Ya alguna vez hablé de lo estresante que puede llegar a ser convertirse en mamá y vivir con diabetes al mismo tiempo. No se confundan, no me refiero a que alguna de esas cosas me quite tiempo con la otra....me refiero a la parte en la que explicas a tu hijo o hija que eres mortal y cuando el o ella se dan cuenta de lo delicado que es todo tu cuidado diario. No sólo es molesto, es preocupante y es deprimente. Finalmente nosotros deberíamos estar ahí para preocuparnos por ellos y jamás al revés pero...¿qué tal si es inevitable? ¿qué tanto daño se les causa sin querer hacerlo? Se me ocurren miles de preguntas al respecto y seguramente en algún momento volveré a escribir de ello. Mientras tanto haré ambos papeles lo mejor que crea poder hacerlos ¿no?

4. ODIO LAS FUENTES DUDOSAS. Los comerciales de la televisión. Odio a Sucanon que se enoja cada vez que digo que su publicidad es "engañosa". Odio que ni siquiera entiendan lo engañoso que es decir "para los molestos síntomas de la diabetes". Odio que me agredan por dar mi opinión. Odio escuchar a la gente hablar de mitos "Perengano, quien perdió la vista por usar insulina". "Fulana de tal que toma coca cola a pesar de su diagnóstico pues comenta que de algo ha de morir". Rayos. ¿Qué pasa con esta gente? Odio que me lleguen correos con la "cura" y que me etiqueten en facebook en campañas para desprestigiar y alarmarnos a todos con el uso de los edulcorantes artificiales. 

5. ODIO ACEPTAR QUE ME ABURRIRÍA. Me apaga el ánimo en su totalidad reconocer que la cura me da miedo. Que aprendí a vivir con algo crónico, degenerativo, incurable, de origen totalmente desconocido pero manejable a pesar de ser costoso. Que aprendí a contar carbohidratos, a inyectar insulina, a tratar una hipoglucemia severa y que se más del ciclo de Krebs que mi maestra de anatomía de la prepa. Odio aceptar que sin diabetes me aburriría y que no sabría qué hacer con tanto tiempo libre. Que de no ser por ella no conocería a gente tan grandiosa. Que de no ser por ella no tendría un lado altruista y que jamás habría revisado la lista con información nutrimental de todo lo que sale de la alacena. Creo que la odio a ella pero mi vida sería otra si no estuviera aquí. Seguramente yo no sería yo. Sería otra Mariana y a mi sinceramente, esta me cae bien.

¿Y tú? ¿Odias que te hagan pensar?
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