20 ago. 2014

Diabética cuenta su vida con insulina.

No, no estoy loca. Quizá cuando me molesto sueno un poco loca pero, les prometo que ya he visitado especialistas y me encuentran "normal". Usé este título porque voy a platicar con ustedes seriamente sobre una nota que he leído esta tarde. Ya, ya sé que aveces hay mucha polémica en si debemos o no usar el término "diabético". También se que a muchos de ustedes no les incomoda pero lo cierto es que incomoda a algunos y esa es razón suficiente para NO emplearlo a menos que sea para hablar de uno mismo ¿no?.

Así que disculpen, haré una crítica constructiva (enserio que intentaré que sea muy constructiva) de la nota. Ya sé que como siempre haré enojar a dos o tres personas que querrán hacer mi vida miserable vía web. Sepan que generalmente eso no me quita horas de sueño y que seguiré dando mi nunca pedida opinión. Sólo por que creo que puedo expresarme de manera libre y más si siento que de algún modo se me ha ofendido. Así que ahí vamos.

Yo no he dedicado 30 años de mi vida a defenderme de la diabetes tipo 1. He dedicado 30 años de mi vida a aprender, divertirme y claro, controlar mi diabetes, a ayudar a otros a aprender que esto no es jamás una sentencia de muerte y que con ciertas precauciones uno puede pasarla muy bien.  En esos 30 años he ido a la escuela, he ido de vacaciones, he asistido a fiestas infantiles, bodas, graduaciones, bares, cantinas, fiestas, he estudiado, he hecho una carrera  universitaria, un posgrado, me he casado y he tenido un hijo, es más sólo me falta ir a Disneylandia. No, no sólo he vigilado a la diabetes. También he vivido mucho. Como tú, como cualquier persona.

Afortunadamente para mi, el tema de la insulinodependencia (término además inexistente y deliberadamente mal empleado) es algo fenomenal. ¿Qué sería de nosotros si no tuviéramos el medicamento aquél a la mano? Ahora, eso de insulinodependencia me hace pensar en que tengo cierto tipo de adicción. Lo cierto es que dependo de ella. Si no la uso moriría, si no la uso no podría deleitarme de vez en cuando con una muy deliciosa galleta con chispas de chocolate. Ah sí, sí comemos chocolate. 

Vivo con una bomba de insulina que se llama Socorro. El nombre es obvio, siempre me anda salvando de vicisitudes de la vida diaria con diabetes, me salva de los antojos pues me permite de vez en cuando caer presa y ha hecho mi vida más sencilla. Aunque está conectada a mi cuerpo es amigable y se ha hecho buena vecina de mi teléfono celular y de mi hijo. Si ellos también están de alguna forma conectados a mi. No, no me estorba, ellos tampoco, es más aveces ni recuerdo que está ahí. Ella viaja en mi bolsillo casi imperceptible y si uso un vestido lindo procuro ponerle un mejor lugar. He nadado, saltado en paracaídas, me he subido a todos los juegos de los parques de diversiones, he escalado, he hecho recorridos en moto, me he aventado en las tirolesas y sip, esa maldita bomba de insulina siempre ha estado ahí. Estoy segura de que si fuera persona estaría muy agradecida. ¡Vaya que hemos disfrutado esta vida!

La verdad es que no tengo nada de qué quejarme. Jamás me quejaría de tener que usar insulina. Es insulina y la uso al igual que uso desodorante todas las mañanas, igual uso calzones todas  las mañanas y ni decir del sostén, también soy sostendependiente. 

Es que esta vida es como nos la queramos tomar. Podríamos en sentido estricto hacer una fiesta de gente con diversos traumas por que ¿quién ha dicho que ha sido sencillo? pero ¿quién ha dicho que es imposible? aquí estamos, estamos bien y esta dependencia es fenomenal. Lo mío no es solo la insulina, la dieta y el ejercicio. Lo mío es vivir y hacerlo bien. Disfrutar de mi familia, de mis amigos, de la vida en general. 

Si tienes hijos con diabetes tipo 1 hazles saber que la vida es maravillosa. Que afortunadamente para ellos ahora son tiempos mejores, que la tecnología está a nuestro alcance y que vivir con diabetes los hará diferentes siempre, más valiosos, más valientes, más decididos y sobre todo más guapos. Que la diabetes no tiene nada que ver con cómo somos ni hacia donde vamos, que la diabetes no detiene a nadie que no quiere ser detenido, que la diabetes no decide nuestro futuro pero que nos enseña a tomar decisiones informadas. Que la diabetes no asegura tener amigos pero asegura tener los mejores en caso de necesitar ayuda. Que la diabetes no somos nosotros. Somos únicos y somos personas.



Como siempre digo, el cambio debe iniciar por nosotros. Qué pasará cuando no haya nadie que te diga "caramba, de qué te quejas, estás de maravilla". 

Mientras tanto invitemos a crear conciencia de verdad. No conciencia a medias, no palabras llenas de lástima, esas no sirven a que otros cambien su estilo de vida ¿o sí?




0 comentarios: