10 oct. 2014

Esta semana, oiremos hasta el cansancio la palabra CURA.

Mis muchas fallas me hacen con frecuencia parecer insensible y es que para ser sinceros me emocionó más ver el medidor Libre de Abott o la caja de mi nuevo insertador Enlite ayer en la mesa de mi casa que la noticia de la cura de la diabetes. 

Y es que quizá al tener amigos médicos me explican tantas cosas que no entiendo que me quitan la ilusión pronto. En la adolescencia habría querido entrar a todo protocolo de investigaión, hoy sigo pensando en donar mi páncreas a la ciencia (algo ahí deber servir) o mi cabeza para el estudio de...no sé,  mis ideas difusas. Hoy despertamos todos ante la noticia que se lee en medios "La cura para la diabetes ha llegado" y no, esta vez no se trata de hierbas mágicas ni pastillas que eliminan los molestos síntomas. Se trata esta vez de algo serio y que probablemente esta generación no vea pero que la siguiente pueda usar para "salvarse".

Y es que los trasplantes de células jamás han sido algo descabellado pero....originalmente es el sistema inmunológico el confundido y el encargado de destruir las células Beta que a su vez son las que producen insulina. Si pudiéramos poner nuevas células Beta ahí ¿no las volvería a destruir de nuevo el mismo sistema inmunológico confundido?

Suena emocionante pero no estamos hablando de algo nuevo. Cabe aclarar que no entiendo seguramente ni la tercera parte pero hasta donde pude leer bucando noticias en un trabajo anterior para  una ONG dedicada a la diabetes desde los años 80 se hacían experimentos con ratones donde se observaba que podían ser curados con estas células encapsuladas. Me imagino que ahora se trabaja en el material para este encapsulamiento y de esta forma proteger las nuevas células.

Me llama la atención la confirmación de mi hipótesis que alega que se necesitan directores, médicos, presidentes y senadores con hijos con diabetes tipo 1 para cambiar el mundo. De hecho, uno de los miembros de este equipo de investigación es un médico con dos hijos con diabetes tipo 1.

Pensar en que a él le urge la cura, pensar que él es lo suficientemente empático es una señal muy buena y quizá aunque su trabajo se demore alcance a alguien que conocemos.

La forma en la que funciona esto es demasiado complejo como para que yo pueda explicarlo pero digamos que hay células embriónicas que se transformaron luego de pasar por varios procesos químicos en células beta.  Mi pregunta original sigue ahí, si no fuera encapsuladas ¿cómo protegerían estas células de  un nuevo ataque? 

Además de este hay muchos otros intentos apoyados por la Juvenile Diabetes Research Foundation que es a donde irá mi donativo de Teletón de este año. 

Yo no sé ustedes pero....me sigue emocionando más el Freestyle Libre. De verdad que si. Supongo que en parte es aceptación y duelos bien manejados. Yo me quiero, me acepto y sin todo lo que hago estoy segura de que moriría de aburrimiento. Por supuesto que donaría mi ser a un protocolo pero con frecuencia los efectos secundarios vienen escritos en letra chica y no me interesaría ser sometida a inmunosupresores y morir de gripa con células beta funcionales. 

Aún así estoy segura de que muchos encuentran alivio en la noticia. Nuestros nietos quizá ya se salven y encuentren entonces cosas más mundanas sobre las cuales bloguear.


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