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27 ene. 2014

Hoteles TODO INCLUIDO. Hasta la hiperglucemia.

Cuando vivía cerca del caribe mexicano decidí ir de vacaciones con mi esposo e hijo a un hotel "todo incluido" en la Riviera Maya. Ah que lindo eso de que le pongan a uno una pulsera con la que de no tener diabetes podría comer hotdogs, nuggets, papas fritas y beber cerveza todo el día. ¿Suena padrísimo? Para quienes vivimos con diabetes con frecuencia representa un problema. No sólo porque no podemos desquitar el precio que hemos pagado sino por la falta de alimentos aptos.

AQUÍ NO HAY ALIMENTOS APTOS. 

Mi primera sorpresa  en aquél entonces fue encontrarme con que en los "snack bars" del hotel, no había NADA apto para mi alimentación. Ni siquiera jícamas, ni pepinos, ni cacahuates ni nada. Sólo había papas fritas, "hotdogs," "nuggets" empanizados de pollo, hamburguesas, malteadas, piñas coladas y sándwiches tamaño gigante. No encontré  nada con cara de amigable o saludable salvo un jitomate (que contiene de todos modos carbohidratos como sus otras amigas frutas) para el "hotdog" o la hamburguesa.

Dejé pasar eso y fui a Walmart a comprar cosas para hacer mis propias botanas, lo cual me pareció absurdo e injusto, pues era un hotel TODO INCLUIDO y teóricamente TODO PAGADO con anticipación.

Durante la cena, pedí que me llevaran un refresco Light. El mesero me advirtió que era de "máquina," a lo que respondí, "No importa. Sólo asegúrate, por favor, de que sea LIGHT."
Cuando llevó mi refresco, volví a preguntar, "¿Es LIGHT, verdad?" El respondió, "Sí, señora, es Light." con una gran cara de fastidio. Habrá pensado que necesitaba ponerme a dieta para estrenar bikini.

En fin, cené y fuimos a dar una vuelta. Casi a las 2 horas (hora de mi siguiente medición de glucosa en sangre), comencé a sentirme fatal y cuando medí mi glucosa, vi un horroroso 387 mg/dL. Pensé: ¡Claro que no fue "light!" En mi cena no había nada más que pudiera haber elevado mi glucosa en sangre de esa forma (salvo el refresco sospechoso).

Al día siguiente, hablé con el gerente del hotel y le platiqué lo sucedido. Me dijo que los meseros con frecuencia se confunden pero que no parece ser algo realmente grave si se rompe la dieta. ¿Verdad? Casi lo mato.

Me vi en la necesidad de exigir que llevaran a mi mesa refrescos light embotellados o enlatados (aún no abiertos) y que enviaran a mi habitación botellas de agua y refrescos Light. Le expliqué con palabras muy sencillas (dando por hecho que no sabía nada sobre diabetes) el efecto que una confusión de ese tipo tendría en mi salud y cómo estropearía mis vacaciones si volviera a suceder.

Me pareció ridículo que en cadenas grandes de hoteles no se tenga consideración alguna con los alimentos para quienes tienen razones legítimas para pedir alimentos y bebidas sin carbohidratos o bajos en carbohidratos. O siendo superficiales, consideración para quienes están a dieta. ¿No que estamos todos preocupados por ser un mundo lleno de obesidad?

Después de la molesta situación busqué en la red y me encontré con que a muchos de mis "glucolegas" (diría Marcelo) les ha sucedido algo similar. El mejor consejo que leí fue en un foro sobre diabetes donde participa activamente el Dr. Stan de Loach quien además de ser educador vive con diabetes. En ese foro el comentó que una opción para comprobar si el refresco es light o no es ensuciarse los dedos. Así como lo lees. En cuanto lleven tu refresco mete la punta de tu dedo. Sácalo rápidamente y déjalo secar. Si al poco tiempo tus dedos están pegajosos tira ese refresco pues NO ES LIGHT. Vaya cosa sencilla ¿no?

No sólo en los hoteles, también en los aviones

La mala noticia, es que también en los aviones sucede algo similar. En aerolíneas mexicanas hasta hace poco ofrecían papas Sabritas ¿enserio papas? en otra aerolínea ofrecían donas. ¿enserio donas? Viva Aerobus es otra historia. Ahí sólo el agua y los cacahuates son gratis. Si quieres algo más puedes pedirlo de la carta. Lo bueno es que en la carta aparece una que otra opción reducida en carbohidratos. Lo mismo he podido observar en mis viajes por American Airlines. Si bien es un gasto que  yo mexicanita jamás contemplo, siempre da gusto ver que en la carta hay algo más que cacahuates. 



Nosotros debemos ser agentes de cambio. Debemos comentar que vivimos con diabetes y que requerimos de ciertas previsiones para mantenernos saludables. Debemos comenzar a exigir alimentos aptos para quienes cuidan su figura o su salud. Debemos hacer ver a quienes  ordenamos nuestros alimentos lo serio que sería que descuidaran este punto y nos dieran una bebida llena de glucosa. Finalmente ellos no tienen la obligación de saber los cuidados que requerimos. Nosotros en cambio si tenemos la obligación de hacer valer nuestra opinión y de obtener lo que pedimos.