9 feb. 2015

Y yo que pensaba que sólo eran para jugar.

Antes que nada...disculpen el abandono, es que aveces el trabajo escolar me sobrepasa pero finalmente me hice un hueco en la agenda para seguir con lo mío que es ¡platicarles!

Como ya muchos habían visto, mi crisis vocacional no ha mejorado. La búsqueda de una especialidad es siempre una tarea complicada y más si ya no puedes seguir estudiando cosas que a la larga no pienses aplicar. Después de múltiples fallas decidí estudiar Psicología y ahora esta búsqueda por el posgrado ideal parece interminable. Alguien me sugirió relajarme y buscar ofertas académicas interesantes para distraer mi cabeza. En ese ir y venir, investigar, googlear y otros me topé con Fundación Bocalán.


Pues ahí me tienen, dirigiéndome hacia mitad de la nada en el Ajusco para encontrar la sede de Fundación Bocalán. Al llegar me encontré con un lugar con una vista espectacular (y un frío igual de exagerado) donde se asomaban varios perros, un par de conejos, gallinas y cerdos.

En Fundación Bocalán no solamente se dedican al entrenamiento canino. Estos profesionales de la salud se dedican a entrenar perros para realizar Terapias Asistidas con ellos. Estos animalitos están entrenados de forma tal que son de vital ayuda en terapias para niños con Síndrome de Down, Autismo, Parálisis Cerebral,  discapacidad visual, discapacidad auditiva y otros. El perro es parte de la terapia donde se busca la inclusión social de la persona. El perro entonces se convierte en un gran asistente.

Como en toda intervención para la salud bien realizada, este es un trabajo multidisciplinario, es decir, involucra a distintos profesionales (de distintas áreas) para trabajar en la salud de la persona. Así tenemos entonces a una persona que guía al perro, a un psicólogo o terapeuta que se encargará de llevar la sesión  y otros profesionales para asegurar que la intervención esté diseñada de forma que los beneficios y resultados sean cuantificables. No se trata de jugar con el perro, es usar al perro como herramienta terapéutica. ¿Vaya cosa interesantísima no?

Los simpáticos perritos de Fundación Bocalán no sólo son obedientes, están entrenados de forma muy cuidadosa por medio de técnicas conductistas donde se utiliza únicamente un refuerzo positivo. Esto quiere decir que el perro es entrenado por medio de motivadores (salchichitas, pedacitos de jamón, croquetas, juguetitos) y si el perro realiza la tarea asignada recibirá este pequeño premio (o refuerzo), así se intenta que el perrito realice con mayor frecuencia la conducta deseada. ¿Brutalmente interesante no? 

Así pues, en Bocalán no hay perritos maltratados ni regañados, lucen tremendamente felices y ver cómo ayudan en una sesión terapéutica tiene como resultado niños, papás y terapeutas felices.

Bueno todo eso lo hice mientras tomaba un seminario de Intervenciones Asistidas con Animales donde aprendí una barbaridad y vi lo tremendamente complejo que es no sólo este tipo de terapia sino utilizar esta grandiosa herramienta.  Así pues, acabé distraída y estudiando felizmente como era mi objetivo pero mi crisis vocacional sigue agigantada.

En el ir y venir conocí a Azul. Azul es hijo de Vikingo. Vikingo  y Azul son perros de alerta médica.  La tarea de Azul (quien está aún en entrenamiento) y su papá Vikingo es acompañar a un usuario con diabetes tipo 1 por la vida y alertar cuando detecta una hipoglucemia.  Vikingo vive ya con un niño pequeño en México, seré franca y confesaré que no conozco otro perro que haga lo mismo. Vikingo ladra cada vez que su pequeño dueño tiene una hipoglucemia, al ladrar oportunamente el pequeño o sus familiares toman las medidas requeridas para la atención de la hipoglucemia. En la noche sin duda debe ser maravilloso que un perro (y no tu pijama empapada, temblor de cuerpo u olor de miel en tu cabello) te despierte con ladridos y puedas actuar. Estoy segura de que los papás del niño duermen tranquilos sabiendo que habrá “algo” que les alertará que hay hipoglucemia. 

El entrenamiento de estos perritos es por medio de su gran sentido olfativo.  Por lo poco que vi (y que me habría fascinado ver más) el perrito reconoce el olor del aliento o sudor de la persona en hipoglucemia y ladra.  Al igual que con el tema de las microinfusoras, estas terapias quizá no sean para todos. Habrá a quien no le apetezca traer un perro junto a él todo el día en todo momento y habrá a quien le habría parecido fascinante de niña (osea yo mera).

Azul está en entrenamiento, apenas está en una fase dónde reconoce ya el “olor” de hipoglucemia y ladra. Para comprobarlo tuve una hipoglucemia el domingo. La verdad es que hice un mal cálculo de hidratos de carbono a la hora de la comida pero vaya, aproveché el número que no era demasiado bajo para guardar unas muestras y cooperar en el entrenamiento de Azul. El resultado fue una mano mía totalmente babeada por perro y un par de ladridos. Azul encontró mi hipoglucemia y ladró para avisar de su hallazgo.  Me habría fascinado que además de ladrar me hubiera pasado unas pastillas de glucosa pero me comentan los entrenadores de Azul que esa tampoco sería una tarea tan compleja para Azul y que podría aprender. ¿No estás maravillado?

Si bien hay dispositivos que realizan la función de alerta (como mi medidor continuo de glucosa que hace un escándalo infernal cada vez que presento o se predice una hipoglucemia) esta es otra opción que podrías tomar en cuenta.  El costo es elevado, no voy a publicarlo porque no sé si es información confidencial pero puedo decirte que cuesta más o menos lo mismo que una microinfusora de insulina y que la forma de adquirir uno no es tan complicada como te imaginarías pero se necesita que empresas, industria y personas con más recursos que otros estén dispuestos a ayudar y beneficiar a los que tienen menos. Fundación Bocalán es ya una donataria autorizada y si tu trabajas en una empresa Socialmente Responsable te suplico que te des una vuelta para que quedes, igual que yo, sorprendido y ansioso por ayudar.

Falta mucha información en nuestro país, falta que nos enteremos de estas herramientas que pueden sin duda ayudarnos a vivir mejor. Imagínate combinar la alerta de tu medidor continuo de glucosa con un perro que te lleve las pastillas y se asegure de que has recibido lo necesario para pasar por el episodio hipoglucémico.

Finalmente terminé el seminario, maravillada como con todo lo nuevo que recibo, maravillada con lo que existe y que descubro, con pensar que a alguien en algún lugar esto le puede servir para tener una mejor vida.....


Fundación Bocalán recibe donativos, no sólo están trabajando todo el día ayudándonos a vivir mejor sino ayudan a personas de bajos recursos a recibir sus terapias.  Visita su página www.bocalan.org.mx

Si te interesa recibir más información aquí dejo los datos de Fundación Bocalán México.

Tel 55 15 39 83 58











0 comentarios: