21 abr. 2015

Más allá del mito de la cura, la insulina y las hormigas chinas.

Cuando un ser querido es diagnosticado con diabetes (cualquier tipo) es inevitable rescatar información almacenada. Finalmente, el aprendizaje es recurrir a cajones llenos de papeles en nuestro cerebro y utilizar las experiencias adquiridas  y traducirlas así en aprendizaje. Esta información almacenada no siempre es útil pues comprobar la veracidad de todo lo que percibimos sería un proceso interminable. Tras este momento abrupto de diagnóstico donde se traspiran muchas emociones resulta "natural" recurrir a cualquier tipo de información disponible.

Pero, ¿qué hay de aquellas personas que no han recibido nada salvo la experiencia amarga y la desinformación de otros? ¿También recurrimos los otros a esa información? 

Detrás de la palabra duelo hay más que sentarse a meditar y asmilar para realizar cambios. En varios estudios se ha encontrado que el diagnóstico (no sólo de diabetes) de cualquier enfermedad crónica provoca que la persona que pasa por ese momento tenga que empoderarse (en un abrir y cerrar de ojos) para modificar su estilo de vida y afrontar la cronicidad. 

Por eso es tan vital que los profesionales de la salud en todos los niveles de atención comprendan (en el caso de diabetes y sus diferentes tipos) lo que significa este diagnóstico a nivel emocional y mental y no centrar su atención exclusivamente en el tratamiento farmacológico. Así, al tener un espectro amplio de lo que rodea al diagnóstico se encontrará quizá (conste que dije quizá) una forma adecuada y personalizada para motivar a la persona a realizar los cambios en pro de su calidad de vida. 

Pero volviendo a los cajones y la información...seamos honestos. Hay lugares en el mundo donde no hay acceso a información fidedigna y donde los profesionales de la salud no tienen al alcance la actualización requerida o donde hay tantos pacientes que el tiempo invertido en consulta no basta para personalizar tratamientos. Esas personas son las que quedan atrapadas en los mitos y en los falsos profesionales de la salud. 

Siempre he estado de acuerdo en que "la fe mueve montañas" pero en el caso de la diabetes, no sólo se necesitará la fe para hacer frente a lo que viene y se requiere. 

En estas poblaciones los mitos son parte del sabor de  la cultura. ¿Qué sería de nosotros si no aplaudiéramos mitos y tradiciones? ¿Dónde quedaría lo colorido en nuestro lenguaje y forma de actuar? Aprender a discriminar información es un deber como pacientes. Nuestra responsabilidad es ahora formarnos como "expertos" en nuestra propia vida, como desde el principio estábamos destinados. Ocuparnos de lo necesario para seguir en pie y disfrutar la vida como se debe.

Los mitos van cambiando con los años. Las campañas publicitarias ayudan en gran medida y otras, a pesar de tener buena intención colaboran más en la construcción de información que se pasa de boca en boca y no ayuda en la modificación de las conductas de los afectados. 

Aquí te presento los últimos mitos que he almacenado en mis cajones en fechas recientes. No sólo se trata en realidad de compartir sino que ayudemos a que información fidedigna llegue a otros pares. Esa, también es nuestra responsabilidad.

1. DIABETES, TODOS SOMOS GORDITOS: Es cierto, la obesidad y el sobrepeso son factores de riesgo modificables para el desarrollo de diabetes TIPO 2. Hay distintos tipos de diabetes, diferentes manifestaciones y sobre todo diferentes individuos. Colocar el apellido correcto (tipo 1, tipo 2, gestacional) ayuda a aclarar información. Los niños con diabetes tipo 1 generalmente son delgados, de hecho, se pierde mucho peso justo antes del diagnóstico al igual que en algunas personas con diabetes tipo 2. Pero vaya, no podemos resumir que todas las personas con diabetes son gorditas ¿o si? 

Estoy segura de que la elección de las imágenes no fue del todo meditada, estoy también segura de que un portal de noticias de salud como el de la imagen podría ayudarnos a desmitificar. Ojalá tomen mi crítica como algo positivo y se acerquen para trabajar en equipo. No, no se asusten, es gratis. La foto, en este caso, me pareció sumamente ofensiva.

2. DE LOS REMEDIOS, LAS FLORES Y EL LIMÓN: Mi abuelita asegura que sus dolores reumáticos mejoran si se "da una friega con hojas de mariguana en alcohol", yo sinceramente creo que algo pasa cuando se lo unta y se le olvida que le duele. Hablando enserio, estoy segura de que algunos remedios funcionan pero, la ciencia avanza y los descubrimientos alrededor de los fármacos que usamos y las herramientas que necesitamos también. Jamás reemplacemos un tratamiento verificado científicamente en estudios clínicos y protocolos por el remedio sin base médica anunciado donde sea...(aunque fuese mi abuelita). La canela, el nopal y algunos alimentos tienen efectos interesantes pero, no podemos asegurar que funcionen siempre de la misma forma y mucho menos podemos reemplazar un medicamento hipoglucemiante o una dosis de insulina por optar por lo "natural". La comunicación con el médico resulta vital. Quizá al principio se ría de nuestros remedios mágicos pero, comprenderá que buscamos formas alternativas para complementar nuestra terapia y podrá indicar qué si y qué no puede usarse.

A menos claro, que se trate de hormigas, ahí solo morirá de risa.

3. DEL ADIOS DIABETES, DE LOS CHOCHOS, DEL "NOSEQUE" TRANSFER Y OTROS FANTASMAS.  Es una pasadez vivir con diabetes, 24 horas del día, 7 días de la semana y ni en cumpleaños y Navidad perdona. ¿Qué no es el sueño de todos decir - adiós diabetes-? Seguro que lo es. No puede verse a la diabetes como una mejor amiga y compañera, es pesada, sangrona y nos quita tiempo. No debe tampoco verse como el peor miedo porque no hay peor cosa que vivir aterrado de uno mismo y si ya has sido diagnosticado es ahora parte de tu rutina diaria.  La diabetes no desaparece. Puede aveces pasar por invisible, podemos llegar a comprenderla tan bien que su presencia no sea incómoda y que sólo requiera supervisión, orden, y mucha pero mucha atención. La depresión cuando la rutina diaria cambia es inevitable pero, pueden tomarse cartas en el asunto. Todos los cambios dan miedo e incertidumbre pero este cambio puede llevar a un estilo de vida más saludable que tendrá como recompensa calidad de vida. No hay evidencia clínica hasta el momento de una cura, instituciones de renombrada fama mundial trabajan en ello pero aún no está disponible. No dejes que utilicen tus propias palabras en momentos de debilidad para ser presa de estos anuncios.




Son cientos de mitos, quizá trabajar en conjunto y aclararlos nos sería muy útil. Finalmente cada persona es libre de decidir la información que almacena en "sus cajones", la información que utiliza y la información que desecha. Estar informados, convertirnos en expertos de nosotros mismos no debe ser otra cosa sino MARAVILLOSO. Conocerse a sí, para conocer la diabetes, para ayudarse a sí y ayudar a otros. Que regalo más infinito.

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