19 oct. 2015

No sólo en diabetes, los diagnósticos y las actitudes erróneas.

De pronto, me di cuenta de que llevaba ya casi 14 días con gripa. Por supuesto que acudí al médico cuando vi que era algo más serio que un resfriado cerca del tercer día y tras una revisión de aproximadamente 2 minutos, el experto decidió mandarme  una serie de antibióticos costosos ultra veloces y eficaces en tres inyecciones y dos pastillas. 

Claro que, en ningún momento me preguntó el estado de mi diabetes, mucho menos mi glucosa y cómo las estaba controlando pero sí mis alergias y otras cosas que a él (y sólo a él) le interesaban.

Primero la enfermera se dedicó a llenar una hoja con el historial médico. Me preguntó muy seria 
"¿alguna condición crónica de salud en su familia?"

A lo que contesté más seria pero segura todavía "Sí, yo vivo con diabetes tipo 1". 
"¿Tipo 1? ", me dijo.

"Sí, señorita, tipo 1, 30 años de evolución" 
"¿Segura?" me preguntó casi molesta.

"Señorita, estoy segura" contesté ya con un tono incómodo. 

Y es que la discriminación no sólo se escribe con N de NO dejarte hacer, NO dejarte pasar, NO respetarte como persona sino de muchos otros colores y en muchos otros modos. ¿Dudar de la palabra del paciente? ¿Qué utilidad tiene eso? ¿Confirmar información y datos? Eso quizá habría sido más útil.

Esta buena mujer enfermera luego continuó con otros datos que me imagino se le habrán ocurrido útiles para quitarme la tos.

"¿Ocupación?"
"Psicóloga, Educadora en Diabetes"

Hizo una pausa larga y me miró.

"¿Cómo es eso posible si usted es diabética?" aseguró con un tono burlón.

Quien me conoce sabrá que tengo muchas virtudes, pero que mi defecto más grande es el poco control que tengo sobre mis emociones cuando me siento agredida. Y este fue un caso muy serio. 

Estoy segura de que mi afección respiratoria era grave pues de otra forma esa amable enfermera habría salido en las noticias y yo seguramente habría publicado palabras altisonantes en mis redes sociales.

"A ver, corazón" (sepan que yo uso la palabra corazón cuando debo controlarme)

"Esta aseveración me hace dudar que seas profesional de la salud pues desconoces mis profesiones y la forma de dirigirte adecuadamente a un paciente, te voy a pedir que llames al médico encargado en turno, quiero que dejes de atenderme y que me atienda él, pero te agradezco mucho tu tiempo".

No perdí minutos explicando mi enojo a nadie cuando la verdad es que debí haberlo reportado pues fue una falta muy grave. Simplemente me sentía tan mal que esa última piedra en mi zapato sólo habría empeorado las cosas para mi y para todos. Y de pronto me di cuenta de que el burnout había llegado a mi y que también se manifestaba de esa forma. Estoy cansada, ya no tengo ganas de pelear con nadie por cosas que me parecen evidentes. Quizá es tiempo de no intentar cambiar a la gente. 

Salí rápido, pagué y me dirigí a casa. Me quedé pensando muy preocupada y molesta. No es justo. Yo vivo con algo que no puedo aveces controlar. Me esfuerzo, me canso, me dedico. Me concentro en estudiar y ayudar a otros y creo que con frecuencia lo hago bien. ¿Por qué alguien tuvo tanto poder y tanto descaro en juzgarme sin conocerme y sobre todo en hacerme sentir tan mal? No lo entiendo.

Afortunadamente tengo una buena red de apoyo. De inmediato mandé un mensaje a mi amiga Elena, ella también es educadora en diabetes www.educadies.com nos reímos un rato pero también nos sorprendimos. 

Platicar con alguien que entiende en carne propia lo que te pasa es una gran escapatoria.  Ese gran ejercicio de "catarsis" en donde expresas con el otro un recuerdo que te ha afectado a nivel emocional es, en mi opinión de psicóloga, muy valioso. Ahí la importancia de que en el mismo haya alguien que entienda lo que estás diciendo, que sea capaz de ponerse en tus zapatos y por ello lo grandioso que es conocer a otros que viven en la misma situación que tu: diabetes tipo 1. 

Por lo pronto sé que no volveré a esa clínica aunque esté junto a mi casa. Sé que no voy a publicar su nombre porque creo que merecen quizá una segunda oportunidad pero no vendrá de mi. 

También, sé ahora después de muchos días que el diagnóstico fue erróneo y ahora con un mejor tratamiento podré estar mejor. Ojalá ningún niño con diabetes tipo 1 pase por ahí. Yo como adulto creo que puedo manejarlo pero los niños son otro asunto.

Por favor, aunque estés en situaciones vulnerables como yo (mocos, gripa y tos) no dejes de reportarlo. Es importante que lo hagamos para cambiar el mundo.  Y si necesitas hacer catársis busca al colectivo #diabetesLA ahí nos enojaremos contigo.



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