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18 nov. 2015

Opinando, de la funcionalidad de la dieta y los demonios del mundo actual.

Antes de que continúes leyendo debes recordar que todo lo vertido aquí es una opinión personal. No soy médico, aunque me hubiera fascinado serlo y lo que escribo es, en gran medida, resultado del ensayo y error en mi propia vida y propio tratamiento.

Todos los días alabo los avances tecnológicos. Los tiempos en los que el tratamiento, la alimentación, las horas de sueño y el monitoreo de glucosa eran rígidos y seguían horarios inamovibles han pasado. Claro, si es que tienes acceso a la tecnología que lo realiza. Y fue así que muchos de nosotros crecimos con horarios de alimentación fijos, colaciones fijas y vidas más rígidas que las de muchos otros.

El mundo ha dejado de ser tan estructurado. Y no, no es que a mi no me guste lo estructurado, lo disfruto enormemente es sólo que "los tiempos han cambiado". "Paren el mundo que me quiero bajar" es un pensamiento recurrente pero irreal.

En aquella época ancestral de los pocos diagnósticos oportunos muchos teníamos poca habilidad en el manejo de nuestra propia condición de vida. Apenas aprendíamos lo que significaba ser "uno mismo" cuando de pronto ya tenías que hacerte cargo de tu propia vida realizando actividades que los "demás" no realizaban. Vaya impacto. Íbamos aprendiendo casi junto con nuestro equipo de profesionales de la salud que no habían visto muchos "tú" antes.

Algunos usábamos más insulina de la necesaria  y claro, comíamos con frecuencia, más de lo necesario por esa poca estabilidad glucémica por el tipo de insulina, tiempos de acción, picos, un mar de ajustes interminables. Definitivamente no eran modelos que asemejaran un funcionamiento pancreático normal.

Así fue que de quien se trata esta historia ganó peso. Y por supuesto, a los niños no les interesa ser obesos o no. El sobrepeso, de no ser por el bullying que esto conlleva no tiene otra consecuencia inmediata. El mundo, insisto, ha cambiado. Ahora no vemos en televisión personas con un peso relativamente normal. Estamos expuestos a ver personas con figuras delgadas con tan poca carne que podemos dibujar su silueta. Eso, es lo que ahora se considera belleza. Y ¿quiénes somos nosotros para decir lo que es bello y lo que no? ¿No acaso cada quien tiene su precepto y su concepto?

Pues bueno, de quien se trata la historia definitivamente no era una persona de esas. Era simplemente una persona. Así fue que la tecnología llegó a sus manos al igual que montañas de datos necesarios. Años más tarde después de décadas de cuidado diario y rigidez en todas las actividades de un humano "promedio" los trastornos de la conducta alimentaria decidieron manifestarse , y es que claro, en el compendio médico de especialistas se obvió el más importante: la salud mental y los profesionales sanitarios a cargo de la misma. Las herramientas tecnológicas pueden ser aliados en momentos clave pero se requiere vigilancia en su uso en edades tempranas y en poblaciones adolescentes pues pueden llegar a convertirse en enemigos también.

¿Cómo, con tanta información podría uno estar exento de enfermarse de ese contagiadero mediático sobre lo que es bello y lo que no lo es? ¿Cómo reconozco que tengo un trastorno y que debo atenderlo HOY? Vivir con diabetes es ya de por si tremendamente complicado. Sumar este tipo de situaciones lo complica aún más. Si tú, tienes una persona como de la que habla esta historia cerca de ti debes saber que necesitará tu ayuda y que la necesitará AHORA.

Te comparto, algunos síntomas de alerta.

a) Omisión en dosis de insulina: Los niveles elevados de glucosa en sangre pueden llevar a la cetoacidosis (DKA, por sus siglas en inglés) y la falta de insulina es una de las primeras causas de la cetoacidosis. Quienes hemos aprendido de diabetes sobre la marcha y en los libros sabemos que la falta de esta insulina y la cetoacidosis resultan en la ruptura de músculo y grasa. El cuerpo es incapaz de procesar los azúcares y alimentos consumidos y dejan de almacenarse como grasa. 

b) Pérdida de peso inexplicable: Claro, quienes vivimos con diabetes (de cualquiera de sus tipos) debemos prestar atención no sólo a la ganancia sino a la pérdida de peso. Si esa persona a quien amas pierde peso repentinamente sin explicación aparente quizá necesites invitarla y acompañarla a visitar al equipo de profesionales de la salud. 

c) Fatiga: La glucosa, es el principal combustible para el funcionamiento de nuestro cerebro. La glucosa proviene, en su mayor parte, de los alimentos que se consumen a lo largo del día. Imagina entonces un cuerpo en estado de inanición y las consecuencias que esto tiene no sólo a nivel físico sino mental y emocional. Fatiga extrema. Si ves que tu ser querido duerme más de la cuenta quizá puedas entablar una muy respetuosa conversación para detectar si se trata de algún problema de salud física como la falta de alimento u otro de tipo emocional como depresión. 

d) Estado de ¿ánimo?: La persona de quien se trata esta historia en ocasiones no tenía ánimo ni para voltearme a ver. Y miren que generalmente soy simpática. Esa lucha emocional entre como le gustaría a uno verse, como realmente se ve y como cree que se ve es. El individuo promedio se observa cómo es, quienes tienen una desviación en su percepción y se observan con otra figura no tiene la capacidad de discernir y distinguir imagen real de imagen construida. Seamos pacientes. Se requiere amor y entendimiento. ¿Pero si no estás gorda? ¿Estás loca? no es una forma adecuada de abordar el tema. Comes muy poco "como anoréxica".  Es otra aseveración bastante hiriente e incorrecta. Por favor. No a la utilización de adjetivos despectivos.

¿Qué sigue?
El trabajo es arduo. Claro, vivir con diabetes es ya de por si un trabajo muy arduo. El tema aquí es que un desperfecto emocional como diabulimia, anorexia y otros (pongamos el nombre que se desee según el catálogo de DSMV) puede dificultar el control de la diabetes. Las consecuencias sería devastadoras y cuidar lo más valioso que tenemos (la vida en su esplendor) debe ser siempre prioridad. 

AYUDA, POR FAVOR: No, las terapias psicológicas no son solamente para quienes están en problemas, en realidad, estoy convencida de que este sería un mundo mejor si todos pudiéramos ir con un especialista de la salud mental a poner en orden nuestras ideas. Tendríamos objetivos claros, metas reales y en general, vidas más felices (o tal vez no felices sino tranquilas). En este caso la intervención no debe ser sólo para el afectado (la persona de quien se trata esta historia) sino para el entorno inmediato también. Las personas con las que se convive diario pueden tener dificultad en el entendimiento de esta condición emocional y el sufrimiento que conlleva. Ellos también requieren atención.

TRABAJO EN EQUIPO POR FAVOR: Acercarse y comunicar el problema encontrado con el equipo de profesionales sanitarios es un paso importante. Un equipo de nutriólogos especialistas en trastornos de la conducta alimentaria puede lograr junto con los expertos en salud mental, cambios positivos en la conducta. 

PONTE EN MIS ZAPATOS POR FAVOR: Informarse es una gran forma de comenzar a ayudar. Leer sobre el tema, consultar fuentes fidedignas, buscar otras fuentes de apoyo y personas que hayan pasado por circunstancias similares son tremendamente útiles. No te quedes con información básica. Recuerda que la salud mental puede trabajarse (no hablamos de curas nunca) y que estos procesos en ocasiones son largos. 


Sí, no es un tema divertido pero es necesario abordarlo. Comparto contigo algunos links útiles. Te pido una disculpa pues no todos están en nuestro idioma materno. Aún nos falta estudiar el tema y publicar sobre él. 

Fuentes:
http://www.diabulimiahelpline.org/
http://hablemossobrediabulimia.blogspot.mx/
http://diabetesadvocates.org/eating-disorders-and-diabetes/