Ratón de biblioteca, con diabetes, pero el queso tiene pocos carbohidratos.

En alguna época (que además debo confesar duró varios años) de mi vida me mantuve, con todo respeto y a propósito alejada de los libros de diabetes. Claro, había un libro con una pantera rosa lleno de dibujos y había otro del Doctor famoso mexicano. Lo cierto es que si uno lo leía tras su diagnóstico quedaba con más preguntas que respuestas, y es que los profesionales de la salud obviaban en su escritura lo más importante: NO TODOS SOMOS PROFESIONALES DE LA SALUD. 

Así entonces llegabas a recuadros que mencionaban horrendas complicaciones y listas interminables de deberes así como unas listas reducidas con alimentos poco apetecibles. Yo, decidí mantenerme lejos de eso y en cambio mi familia buscó en los lugares más lejanos revistas y artículos resumidos, escritos por la gente misma, que hablaban de la experiencia de otros en su manejo sin ser sustitutivos del consejo médico. Qué tiempos más complejos sin el acceso a internet.

Con el paso de los años opté por aprender sobre mi propia condición de vida y ponerle palabras humanas y entendibles. Ahora en mi cerebro no habían listas llenas de prohibiciones sino planes A, B y C con diversas líneas de pensamiento para tomar mejores decisiones. Las palabras médico-científicas transformadas en pensamientos simples, humanos y de acuerdo con mi capacidad de aprendizaje y cognitiva iban tomando forma hasta formarse cajones llenos de ideas para transmitir a otros. 

Sí, los libros en su mayoría siguen siendo así. También hay otros libros escritos por personas con diabetes poco congruentes que narran lo difícil que ha sido su exstencia como si vivir diadevis fuera una tragedia interminable con final feliz siempre. Yo difiero. Escribir sobre diabetes es una gran responsabilidad y requiere de temple, conocimiento y congruencia. Con esto no quiero decir que no haya apreciado ninguno de estos libros, es meramente mi opinión personal y la razón por la que me mantuve al márgen de ese tipo de lecturas.

Ahora he aprendido a catalogar los libros

1. Los manuales: Joslin, ADA, la Federación Mexicana de Diabetes tienen grandes recursos, manuales como la Guía Joslin resultan muy interesantes si lo que se necesita es un repaso general. Sin embargo, son poco amigables y muy técnicos y en muchos se sigue obviando a la persona y su salud mental. Psicóloga tenía que ser la que escribe y se lamenta de que así sea.
No me sorprende tener ganas de aventarlos cuando en la primera página leo "el paciente diabético....". A pesar de todo son buena fuente informativa y deben fungir como guías. 

2. Los específicos: grandiosos libros como Sugar Surfing, Think like a Pancreas, Diabetes Burnout escritos por personas involucradas en el mundo de la  diabetes directa o indirectamente donde se habla de tú a tú, de igual a igual pero con una revisión exquisita del contenido por profesionales de la salud sin dejar de lado el tono amable y llevadero,  estos, son los que más disfruto y sin duda será siempre mi categoría favorita y de la que menos textos he encontrado en mi idioma. Estoy segura de que deben existir libros Españoles pero siempre resultará de mi interés buscar libros escritos por paisanos. 

Con los años he visto tristemente el poco interés de la industria farmacéutica y de las editoriales en publicar este tipo de libros. En parte supondré que es porque aún no encuentran algo interesante y que significara un aumento en sus ventas o interesantes ganancias en la publicación del mismo. 14 millones de personas con diabetes en México quizá no parezca un interesante mercado. 

De esta interminable búsqueda sale mi necesidad de tomarme algún día unas largas vacaciones y escribir mi propio libro. 
 




3. Los de domingo: Sigue siendo complicado encontrar revistas sobre diabetes. Sigo comprando Diabetes Hoy y sigo llevándome sorpresas gratas. No me gustan las revistas de diabetes escritas por personas que poco entienden sobre lo que realmente hay detrás de "vivir con diabetes". No se trata de tener salud, no se trata de una receta, se trata de aprendizaje interminable.  Estos son los que acompañan la mesa de mi consultorio. Mientras los niños, adolescentes y yo platicamos sobre vivir con diabetes los papás se sientan a leer recetas y consejos escritos por otros como tú y como yo.

Habiendo expuesto todo lo anterior comprenderás que seguiré en la búsqueda de literatura interesante y que seguramente terminaré estudiando otros idiomas ya que en mi país (como dinero, aire de buena calidad y ambiente relajado) hay poco material escrito.

Y tú ¿qué libros lees? 



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