24 mar. 2016

Respuestas adecuadas en momentos incómodos.

Cuando llegamos a la edad adulta, lo que aprendimos siendo niños con diabetes tipo 1 sale a la luz en los momentos menos esperados. Sobre todo si eres de esos papás que enseñan a sus hijos a no temer nunca demostrar cómo uno vive y es encontrarás con que al llegar a la vida adulta recordarán entre risas algunos momentos incómodos y que hoy, siendo papás o jóvenes que trabajan agradecen ese aprendizaje al saber aplicar las conductas aprendidas. 

Enseñar a un niño a inyectarse o medir su glucosa en público puede no ser una experiencia muy grata al inicio. Y es que ¿qué niño quiere ser observado bajo una lupa en público y rodeado de extraños? Lo cierto es que una vez dominada la hazaña nos enteramos de que poca gente presta atención a lo que hacen los otros a su alrededor y que hoy en día están muchos muy ocupados mirando su teléfono como para poner atención a alguien que cuenta carbohidratos y se inyecta insulina o saca una microinfusora de insulina para aplicar una dosis adecuada. 

Tomar con humor las intervenciones de los otros antes de montar en cólera es siempre una estrategia útil. Y es que uno ya se quiere con todo y sus monstruos coloridos de diabetes y generalmente el entorno en el que nos  desenvolvemos está al tanto de todos nuestros trucos y habilidades para el autocuidado de la diabetes en ambientes sociales. 

No quiero decir con esto que no me cueste trabajo medir mi glucosa en una reunión donde no conozco a nadie o que me encante aplicar una dosis de insulina en el transporte público pero normalmente donde y con quién convivo sabe que en algún momento lo haré y aparentemente no hay nadie a quien le cause desagrado. Por supuesto, si les causara desagrado no estaría yo mucho tiempo ahí sentada como dócil ave. 

Con esto quiero contarte una experiencia. Tengo muchas que contar pero esta me pareció divertida y quizá, pueda servirte en algún evento donde tengas que dar explicaciones absolutamente innecesarias.

Debes saber que compré un vestido. Muy lindo además. Al salir de casa uno se prepara, se viste, revisa traer plan B para el cuidado de la diabetes en bolso y arranca.

Antes de llegar a mi destino pasé por un café. Todo calculado y en orden incluyendo el conteo de carbohidratos que encontré en internet para hacer mi cálculo de dosis de insulina velozmente.

Mientras pedí mi café noté que alguien en la fila me miraba. "Debe ser que mi vestido es más bonito de lo que creí" pensé por un momento. 

Al llegar a la caja noté que el cajero observaba algo. "O es el café o estoy teniendo un ataque paranoico" creí y revisé mi entorno.

Francamente no soy el tipo de persona a la que le interesa la opinión de los desconocidos así que lo dejé pasar.

A los pocos minutos alguien se acercó y preguntó "¿Qué es eso?"

Pocas personas se atreven a abordar a alguien y preguntar cosas que "no le importan" pero esta persona lo hizo y yo aplaudo su valentía en  una ciudad como esta.

Enseguida entendí. No siempre tengo ganas de dar largas explicaciones aunque generalmente se me sale lo Educadora en Diabetes y lo intento. Esta vez me limité a decir.

-"Ah, es un generador."
- "Un generador?" respondió con cara de asombro
- "Si, es un gran generador.... de preguntas." remarqué


Fin del comentario. 

Bebí mi café y seguí con mi camino riéndome un poco.



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