18 oct. 2016

De las hipoglucemias y de la verdadera sintomatología.

Ahora que curso estudios en Terapia Narrativa encuentro interesante la probabilidad de sacar mis diarios y ver qué pasaba conmigo y si mi historia dominante aún sigue idéntica. Sospecho que es así pues al igual que otros creo que los individuos difícilmente cambian y estoy segura de haber sido siempre así. Con mis cosas, mis monstruos y algunas virtudes por supuesto. Pero entonces hoy encontré un texto que habla de la manera más poética y para lo que percibí triste de lo que se siente una hipoglucemia. 

Y me deja pensando en que jamás había dedicado ni dos minutos de mi tiempo a analizar cómo es que se siente. Por supuesto que conozco los síntomas y se cómo se sienten estos...pero, en realidad no había podido expresar nunca lo que se siente una hipoglucemia en el sentido emocional. 

Quien no vive con diabetes difícilmente comprende de lo que se trata. Y peor aún, alguien a pesar de vivir con diabetes de cualquiera de sus tipos que no haya pasado salvo por un par de hipoglucemias tampoco conoce el sentimiento. 

No  sé cuántas hipoglucemias haya tenido en la vida, apuesto que han sido en más de 30 años con diabetes más de 100 hipoglucemias en sus distintas severidades y por distintas causas, unas tratadas de manera más oportuna que otras, algunas durante el sueño, otras durante alguna actividad divertida, algunas sola y otras en compañía. Todas ellas igual de intimidantes. 

A estas alturas de mi vida tengo casi nula sintomatología pero sí siento las hipoglucemias. Las siento de formas distintas, como algo impactante en términos emocionales y psicosociales. 

Algunos ya no sentimos ni temblor ni sudoración ni ninguna de esas cosas pero sentimos miedo. Quien ve un 60 sin sintomatología aprende a hacer de la vista gorda pero un 60 para nosotros, un 50 o ya algo severo como un 40 es algo que puede causar mucho miedo. Imagina que de pronto te das cuenta de que te discutes entre la vida y la muerte muchas veces en la vida. Claro, como buen ser humano pero francamente el manejo de los niveles de glucosa en sangre intensivo nos hace estar más cerca de estos escenarios y hay que aprender a hablarlos para poderlos tratar oportunamente. Hemos visto gente que tiene tanto miedo que optará por niveles muy elevados y esto llevará a que su calidad de vida disminuya considerablemente. NO permitamos estos escenarios. Hablémoslo. Tómate el tiempo de hablar con tu pareja o tu hijo sobre este tema. También de pronto sentimos miedo cuando hemos dominado la sintomatología pero observamos que quien nos acompaña toma el asunto a la ligera. No es un asunto que tomar tan despreocupadamente. 

También con frecuencia las hipoglucemias son vergonzosas. Leemos casos de amigos sentados en el piso de un supermercado intentando alcanzar un dulce. O de personas que se orilla en la carretera a pedir ayuda. Leemos de otros que son castigados y humillados pensando que han bebido demasiado y sin saber que se trata de una emergencia médica. Cuántos de nosotros no hemos terminado despeinados y con miel en el cabello. Apuesto a que no soy la única. Y ese sentimiento de ser totalmente dependiente de quien estuvo ahí brindando ayuda, del poco control sobre uno mismo, de lo que se hizo y dijo sin tener recuerdo da además de miedo algunas veces vergüenza.  ¿Qué hubiera pasado si no hubiera estado X cerca? Si bien yo no creo en el "por algo las cosas" estos escenarios me hacen pensar detenidamente. 

Una hipoglucemia puede llevarte a pensar, reflexionar y meditar que la vida es finita. Muchos no somos capaces de dimensionar esta oración como realmente es. Uno, que no tiene dolencias, da la salud por hecho y ve la vida como si fuera algo eterno cuando en realidad no lo es. Claro, todos tendremos el mismo fin último pero, seamos honestos. El manejo de la diabetes tipo 1 es algo muy parecido a navegar una embarcación vikinga. Jamás sabes en qué momento aparece algo monstruoso por debajo del agua y no tienes la certeza de que luego de hundirte podrás retomar en aguas tranquilas.

Sí, sí, la hipoglucemia tiene su sintomatología pero, detrás de toda ella hay otra sintomatología que nos negamos a hablar.....platiquemos, meditemos. 








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