Una vez me expulsaron de una banda de rock. Del cansancio y de olvidar lo que nos gusta.

Es enserio. Una vez me expulsaron. Y es que yo siempre pensé que cantaba feo. Uno se reconoce como es ¿no? Pero pues a mi me gusta cantar y no dejé ir la oportunidad de participar. Muerta de vergüenza desde el ensayo número uno pero yo hacía lo que podía. Y es que mucho tiempo pensé que no podía, que la vergüenza era demasiada y mi autoestima en peligro constante me impedía participar en una actividad que tuviera que ver con pararme frente a un micrófono y cantar. Pero la verdad es que yo siempre quise hacer eso. Qué momentos aquellos cuando mi sensor y la microinfusora sonaban cuando se grababa algo importante en el "estudio". Y así pasó el tiempo hasta que un día por situaciones no del todo ajenas a mi fui expulsada. 

Yo ya me reconocía una persona cansada. Duermo poco, trabajo mucho, disfruto enormemente lo que hago pero vaya que me reconocía cansada. Generalmente disfrutaba mucho esos encuentros musicales hasta que fui expulsada. Una vez desde la expulsión pude darme cuenta de muchas cosas que estaba cambiando en cuanto a orden prioritario en mi vida por un "hobby". Si tu eres una de esas personas ultra cansadas y workaholic, antes de ser expulsado de un grupo de rock toma encuentra lo siguiente.

1. ¿De verdad quiero estar tan ocupado?: Es real, analiza el número de horas que te gustaría trabajar y el número real de horas que trabajas. Si no hay un espacio racional o un cálculo sensato en la ecuación quizá no podrás realizar bien tu hobby y pudieras llegar a sentirte frustrado. Si lo tuyo, lo tuyo es cantar, jugar tennis, programar videojuegos u otra cosa, planéalo sin olvidar tu prioridad. Analiza si es posible que incorpores tu hobby a esta lista grande de responsabilidades. Si no es posible seguramente pasará como a mi y agradecerás haber sido expulsado.

2. Metas y valores: La mayoría de las personas preferirían no llenar sus vidas con trabajo pero con frecuencia nos dejamos deslumbrar por el premio que esto trae consigo o la tranquilidad que tener dinero en la bolsa nos regala. No hay nada de malo en tener sueños de trabajar durísimo pero si te vas a sacrificar demasiado hoy para no tener grandes cambios mañana, es momento de análisis profundo. Así yo en esta banda de rock. Claro,  yo ensayaba puntual todos los miércoles pero el objetivo no lo tenía muy claro. Dejar la casa, el trabajo, el cuidado de mi hijo para.....no encontré jamás el para.

3. Responsabilidades, alegrías y prioridades: La felicidad, dicen los que le hacen al yoga, consiste en honrar tus necesidades o prácticamente todas. Si bien yo no hago yoga estoy totalmente de acuerdo. Si tu horario laboral no te permite llegar a un ensayo formal a cantar, o a correr 6 km en el parque México todas las tardes, puedes pensar en adaptar tu hobby para incorporarlo. Peor es nada dice la sabiduría callejera 

4. ¡Decir que no! Bien dice mi marido que me meto en problemas porque nunca aprendí a decir que NO.  Tiene mucha razón. Generalmente decimos que sí por compromiso y para complacer a otros.  Pues siempre es bueno saberse en la capacidad de decir que NO. No quiero, no puedo. Seamos honestos y abiertos. Organicemos nuestras decisiones y prioridades, para ayudar a otros tenemos que estar bien nosotros primero

5. Encuentra alegría en las cosas como son:  Yo no se ustedes pero a mi me gusta pensar en las cosas como deberían ser. Ay mi glucosa debería ser 100mg/dl todo el tiempo y todo el día. Me obsesiona aveces la idea y es fácil quedarse atrapado en este punto. Poner atención en el presente es de esas cosas que olvidamos. Disfrutar el aquí y ahora se olvida pero es importantísimo. Disfrutar las cosas como son. Como yo disfrutaba escucharme cantar a mi misma antes de ser expulsada de esta banda de rock. 

Bueno el punto aquí no era quejarme de mi expulsión, era invitarte a organizar tus prioridades ¿era lo que necesitabas? ¿o dejaste de lado otras cosas? ¿aprendiste y encontraste un nuevo hobby?










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