Conversaciones navideñas, platicando con Santa.

Conversaciones navideñas, platicando con Santa
Por: Lic. Psic. E.D. Mariana Gómez Hoyos

Querido Santa, me llamo Fer. Tengo 9 años, estoy segura de que me porto bien aunque aveces me molesto con mis hermanos, especialmente cuando toman mis juguetes o mis plumas de colores sin pedir permiso. En general estoy segura de que me porto bien y hasta ahora mis calificaciones son muy buenas. ¡Incluso gané el Spelling Bee en mi salón! Me puse muy contenta aunque luego la maestra de premio decidió darme una paleta. Sí, por supuesto que mis papás me dejan comer paletas pero esta paleta se veía muy azucarada y no tenía a la mano el teléfono de mi papá para saber cuánta insulina ponerme y disfrutarla. Además, habría tenido que ir a mi mochila a buscar mi medidor y estaba disfrutando mucho mi momento.

Fíjate Santa que soy buena, cuido a mis amigos en la escuela. Comparto mis útiles escolares cuando se les ha olvidado alguno y hasta una vez me eché la culpa de tirar sin querer el agua en el salón cuando en realidad fue mi amiga Rebe. Ella sí que es despistada pero preferí que la maestra esa vez me regañara a mi. Es mi mejor amiga.

Querido Santa, gracias el año pasado por traerme mi muñeca con vestido y patines rosas, es mi favorita, y los libros que me trajiste ya los he leído todos. Mi mamá y mi papá nos los cuentan por las noches para que no tengamos pesadillas.

Este año ellos ya hicieron su carta y la pusieron en el árbol. Yo este año decidí esconder la mía, no quiero que se preocupen y tampoco que se emocionen demasiado si traes lo que voy a pedirte. Querido Santa, ya no quiero tener diabetes. Me divierto igual pero de verdad que no me gusta a veces tener diabetes. Mis papás me aman igual pero hay gente que no la entiende  y de pronto dicen cosas que no me gustan. Tampoco me gusta tener que hacer tantos cálculos para comer pasteles en las fiestas de mis amigas y no me gusta que sus mamás crean que no pueden invitarme a las piñatas porque alguien les dijo que no puedo comer dulces. No me gusta que me saquen sangre, me duele aunque ya soy una experta checando mi glucosa. Santa este año no quiero juguetes, quiero que se vaya. No les diré a mis papás pues espero que sea una gran sorpresa. Estoy segura de que será un día feliz para ellos.

Te quiero mucho
Fer


******************************************************
Querida Fer,

Los renos te mandan muchos saludos. Mis amigos elfos y ellos siempre me cuentan de ti. Sabemos de lo bien que te portas y de lo hermosa niña que eres especialmente ayudando a tu hermanito pequeño Alonso a dar sus primeros pasos. ¡Estamos tan orgullosos de ti!
Me alegra mucho que disfrutaras los regalos del año pasado. Vimos desde aquí cómo fuiste premiada en el colegio y por la noche pudimos ver a tus papás platicando lo orgullosos y felices que son con la familia tan hermosa que tienen.
Querida Fer, no puedo traer el regalo que me pides. Nada me gustaría más que hacer tu sueño y el de tus papás verdad pero esta vez tengo que fallarte. Anoche la Sra. Claus y yo platicamos para ver de qué forma hacer que estés igual de feliz con otro regalo y decidimos, además de los juguetes de tu carta adelantada en Octubre traerte esta hermosa flor.

Te traemos una rosa de Borneo. La rosa de de Borneo también la conocemos aquí en casa como la flor de la paciencia. Cada pétalo de esta flor representa un grado diferente de paciencia y su centro representa protección. En borneo, esta florecita la pintan en la piel de grandes guerreros cuando logran algo importante. Cuando los valientes guerreros salen ilesos de una batalla muy grande o cuando llegan a sus metas piensan en la flor de Borneo y la pintan en su piel.

Te seré franco y esta historia de pronto me parecía algo escabrosa pues aquí en el Polo Norte no nos gustan las batallas pero para nosotros, tu eres la más grande guerrera, que sigue instrucciones al pie de la letra, que vigila su salud como el bien más preciado, que ama a su familia que le ayuda y se preocupa por ella. Para nosotros eres la más valiente guerrera que aprendió a inyectarse y a medir su glucosa en sangre y que ahora lo hace sin titubear y sin necesitar premios por hacerlo.  Para nosotros, tú eres la más hermosa guerrera que aunque a veces se siente mal sabe actuar velozmente. Para nosotros, tú eres una hermosa representación de la rosa de  Borneo.

Fer, cuida esta rosa y pásala a otros que como tú, quieran un día cambiar sus regalos por cambiar la vida que los hizo guerreros.




0