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26 oct. 2016

Uso del lenguaje, cuidemos la forma en la que nos expresamos del otro.

Con frecuencia nos encontramos en entornos donde el uso de lenguaje no es del todo vigilado. Es innegable el derecho que tiene todo individuo a ser identificado como él o ella prefiera. Etiquetarse a sí mismo, apodarse, y nombrarse es una decisión propia que no puede rechazarse. Uno decide cómo quiere verse frente a los otros y, a pesar de que gran parte de la imagen que representaremos dependerá en gran medida de nuestras acciones y conductas, especificar la forma en la que prefiramos ser nombrados resulta algo muy sensato.



En el tema de la salud (tanto mental como física) siempre ha existido gran debate alrededor del lenguaje y las formas empleadas en los diagnósticos. De manera formal, la psiquiatría ha sido clara estudiando las consecuencias negativas de los diagnósticos clínicos formales en poblaciones infantiles y adolescentes y el estigma que muchas veces carga esta denominación formal. Poco a poco, organizaciones civiles y grupos de representantes de otras condiciones se suman a redactar políticas de filosofía del lenguaje. Comprenderás, a estas alturas que cada condición tendrá no únicamente su tratamiento específico sino sus códigos de conducta y filosofía del lenguaje. Así veremos como en ciertas condiciones emplear la palabra “paciente” resulta familiar y apropiado mientras que en otras, como en la diabetes de sus distintos tipos, se prefiere evitar la palabra específica.

Los comentarios que leerás en la postura de uso de lenguaje no son capricho de un grupo de individuos, es resultado de la recopilación y estudio de posturas de muchas organizaciones y grupos representativos de personas con diabetes.

Consecuencias negativas del uso inadecuado del lenguaje

Una etiqueta tan formal y acostumbrada en nuestra condición en el diagnóstico es la palabra “diabético (a)” desde la perspectiva emocional, al emplear este término de forma automática y sin meditar o planear, se centrará atención en el diagnóstico y etiqueta en vez de en el individuo mismo o la persona. Una etiqueta de esta naturaleza puede entonces definir, de forma negativa al individuo centrando atención en un problema específico (la condición) y minimizando las características personales de quien recibe el diagnóstico.  La estigmatización es el resultado inmediato de una etiqueta de esta naturaleza.  

No únicamente el término diabético tiene tela para cortar, existen muchas palabras y expresiones que pudieran resultar agresivas para otros y que por ende, invitamos a evitar. No lo inventó un grupo de activistas en la red. Es un tema estudiado y para el que hay evidencia publicada. Hoy te invitamos a sumarte a este cambio. Educación en las condiciones que llevan los individuos en nuestro entorno para una armonía plena.

Compartimos contigo un resumen de nuestra postura sobre el uso de lenguaje. Finalmente debes saber que no es un mandato ni resulta obligatorio pero que agradeceremos este uso apropiado en nuestras comunicaciones.