La hermosa, esplendorosa y magnífica pero delicada insulina: cuidando de ella para que nos cuide.

Cada uno de nuestros medicamentos necesarios para el control de nuestra diabetes requiere de cuidados y formas de almacenamiento específicas. Es muy importante tener esto en mente si utilizamos insulina. La insulina no es una cháchara más que podamos almacenar cómo y dónde sea. Noooo, es  una princesa que requiere ser tratada como tal. Sí así como lees, debemos consentirla y acomodarla donde máaas le gusta....aquí algunos consejos que ya había publicado en la revista de la FMD pero que ahora pasan a este amable blog.
Almacenamiento de la insulina

Es importante que sepas que la insulina puede perder eficacia si no es almacenada de forma adecuada. Generalmente la insulina debe guardarse en el refrigerador cuando no la hemos abierto (entre 2 y 8 ºC). Coloca los frascos o los cartuchos en el área destinada a la leche, el yogurt o las verduras. Asegúrate de que tu insulina no se caiga o se congele.

Cuando ya empezaste a utilizar un frasco puedes guardarlo en un cajón de tu buró, recordando siempre que la insulina deberá permanecer a una temperatura menor a los 25 ºC por lo que si vives en una zona donde el clima sea muy caluroso, quizá prefieras guardarla todo el tiempo en el refrigerador.
Cuando vivía yo en el lejano pueblo yucateco esto era todo un tema. Al vivir en la ciudad acostumbraba guardar la insulina en un cajón de mi recámara una vez abierta. Claro queee, en la Ciudad de México mi habitación jamás llegaba a 40 grados centígrados. En Mérida la historia era otra, tenía que dejar la insulina en el refrigerador sin importar qué....con su precaución especial de revisar bien la temperatura de mi refri.
También es importante evitar exponer la insulina directamente a la luz del sol. Los gabinetes del cuarto de baño no son la mejor opción debido a que la temperatura varía mucho: se eleva durante el baño y desciende posteriormente. Eso depende de la temperatura a la que te bañes claro está pero aún así, no suena útil.

La insulina puede permanecer a temperatura ambiente (sin refrigeración) hasta por 30 días. (recuerda, siempre y cuando no vivas en el desierto, o en Mérida)  Después de este tiempo debemos utilizar un nuevo frasco sin importar cuánta insulina nos ha quedado. Utilizar la insulina de un frasco por no más de 30 días garantiza la efectividad de tu medicamento. Algunas personas prefieren la presentación de cartuchos sobre todo si utilizan poca insulina. De esta forma se desperdiciará menos insulina al tener que cambiar el frasco o cartucho después de 30 días.
Apariencia de la insulina

Las insulinas ultrarrápidas como lispro, aspart y glulisina (Humalog ®, Novorapid ® y Shorant ®), rápida, regular o R (Humulin R®, Novolin R® ) y de acción prolongada como glargina o detemir (Lantus® y Levemir®) , son cristalinas, totalmente transparentes. No deben verse turbias, amarillentas o tener partículas flotantes.

Las insulinas intermedias o NPH (Humulin N®, Novolin N®) y las mezclas (Humalog mix 25®, Humulin 70/30®, Novomix 30® y Novolin 70/30® tienen un aspecto lechoso y cuando están en reposo en los frascos debe apreciarse claramente una separación: en la parte de abajo observarás una sustancia blanca, más densa y en la parte de arriba son cristalinas sin partículas flotando o pegadas a las paredes del frasco. Cuando las rotes en tus manos para mezclarlas antes de inyectarte la insulina debe quedar una sustancia uniforme, sin grumos o burbujas. Si notas algún cambio de color o apariencia en la insulina, desecha el frasco o cartucho y adquiere uno nuevo.

Datos importantes de la insulina

Cuando recojas la insulina en la clínica o la adquieras en la farmacia debes revisar algunos detalles: Fecha de caducidad. Asegúrate de que la insulina no haya caducado o esté próxima a hacerlo. Si es así pide que se te entregue otra cajita. Te sugerimos que hagas esta revisión estando en la farmacia pues algunas tienen la política de no cambiar medicamentos una vez que han sido cobrados y entregados (sobre todo aquellas farmacias que tienen envío a domicilio).

Una vez en casa guarda la insulina en un lugar adecuado y lee las instrucciones. Nunca está de más leer las indicaciones adicionales y los comentarios que tienen los laboratorios sobre su producto.
Consejos para los viajes

Cuando viajes por carretera o cuando vayas a lugares calurosos puedes guardar tu insulina en una pequeña hielera o nevera portátil. También puedes usar una caja de material aislante (corcho) que conserva la temperatura. Existen productos especiales para transportar insulina en caso de que vayas a realizar un viaje largo. Actualmente también contamos con dispositivos tipo pluma que te permiten proteger tu insulina de las altas temperaturas y traerla siempre contigo.

Es muy importante darnos cuenta de la importancia de mantener a la insulina en buen estado. En este caso podemos decir que su cuidado es de vida o muerte. Suena dramatiquísimo sí, pero así es y ni modo.

Referencias consultadas:




0