7 feb. 2017

De nuestros derechos, de nuestra salud emocional. De las leyes.

Hace no mucho tiempo me invitaron a un evento en el Congreso donde se discutían entre otros temas, los retos de ciertas condiciones, la diabetes tipo 1 entre ellas, en nuestros sistemas sanitarios. Si bien este tema no es sorpresa para nadie, el trabajo sigue sin rendir frutos y no vemos, desde nuestras trincheras como ciudadanos promedios, los resultados que esperáramos. 

Ya nos damos por bien servidos cuando vemos que los senadores y diputados que honrosamente nos representan discuten estos temas. 
En el caso particular de la atención para la diabetes, no sólo son evidentes los rezagos, la mala formación, la mala redacción de Normas Oficiales y Lineamientos sino la falta de atención a esta temática que, como bien hemos dicho, terminará por consumir y destruir el sistema sanitario.

La diabetes, de todos sus tipos es una epidemia sanitaria. Los programas preventivos no han sido estudiados y por ende NO han demostrado tener impactto en nuestra población. Quizá al prevenir algunos casos (exclusivamente de diabetes tipo 2 ya que diabetes tipo 1 no puede prevenirse) el costo sanitario no pague tanto daño pero la medicina no debe olvidar jamas a quienes ya han sido diagnosticados y que hoy día no tienen acceso a sus tratamientos.

Los medios no nos han ayudado demasiado, las instituciones sanitarias NO han dado aviso del cambio en algunos medicamentos y recibimos, con mayor frecuencia cada vez, reportes de falta de insulinas. Las tiras reactivas para la medición de glucosa en sangre siguen, y quizá seguirán sin proporcionarse y entonces tenemos como resultado poco apego a tratamientos y resultados metabólicos catastrófricos que resultan NO solamente en afectar la salud del individuo sino en un costo al sistema de salud inimaginable.

Pues hoy llegó a mis manos una reforma dedicada a la atención sanitaria en nuestras poblaciones infantiles, específicamente de los artículos 109 y 110 de la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, a cargo de la Dip. Karla Karina Osuna Carranco, del Grupo Parlamentario del Partido Acción Nacional. 

No, yo no se nada de política pero se que, más veces de lo que quisiéramos, los derechos de los niños con ciertas condiciones crónicas pasan por alto. En este caso se habla de la atención a la salud emocional del individuo en su edad temprana, la ideación suicida, entre nuestra población con diabetes tipo 1 no es poco frecuente y es un tema que ya antes hemos abordado. Tremendamente cierto resulta que es como el huevo y la gallina, la poca y mala atención a la salud física tiene consecuencias a muy corto plazo en la salud mental. No sólo del niño sino de poblaciones enteras. 

Con fundamento en lo dispuesto en los artículos 71, fracción II, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y 6, numeral 1, fracción I y artículo 77, numerales 1 y 2, del Reglamento de la Cámara de Diputados, somete a consideración de esta asamblea la presente iniciativa con proyecto de decreto que reforma la fracción IV, del artículo 109 y, la fracción II, del artículo 110; ambas de la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, a fin de que el servicio de seguimiento psicológico, que prestan los centros de asistencia social, incluyan la detección de la ideación suicida; con base en la siguiente

Exposición de Motivos
El artículo segundo de la Ley General de Salud establece entre las finalidades del derecho a la protección de la salud, el disfrute de servicios de salud y de asistencia social que satisfagan eficaz y oportunamente las necesidades de la población . Asimismo, establece que la asistencia social debe ser considerada como materia de salubridad general, lo que la convierte en materia insoslayable para el Estado mexicano.
La asistencia social a los grupos más vulnerables y, de éstos, de manera especial, a los pertenecientes a las comunidades indígenas, es considerada entre los servicios básicos de salud.

La asistencia social es definida como el conjunto de acciones tendientes a modificar y mejorar las circunstancias de carácter social que impidan al individuo su desarrollo integral, así como la protección física, mental y social de personas en estado de necesidad, desprotección o desventaja física y mental, hasta lograr su incorporación a una vida plena y productiva.

La Convención sobre los Derechos del Niño (CDN), en su artículo 24, establece que “los estados parte reconocen el derecho del niño al disfrute del más alto nivel posible de salud y a servicios para el tratamiento de las enfermedades y la rehabilitación de la salud. Los estados parte se esforzarán por asegurar que ningún niño sea privado de su derecho al disfrute de esos servicios sanitarios”.
Asimismo, dicho artículo de la convención indica que los estados parte deberán “asegurar la prestación de la asistencia médica y la atención sanitaria que sean necesarias a todos los niños, haciendo hincapié en el desarrollo de la atención primaria de salud”. 

Seamos críticos, consultemos nuestras leyes, que resulta muy distinto mencionar una reforma a leyes que en la práctica NO conocemos todavía, armemos nuesta defensa basados en evidencia.





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