Los verdaderos héroes, los "cualquier persona".

Cada vez es más común dejar de sorprenderse por la sóla razón de existir, de ser persona, de ser individuo y de ser absolutamente único. Vivimos en un mundo donde vale hoy más el que corre muchos kilómetros que el que corre lento y poco. Donde tiene más valor la persona exteriormete bonita que el que tiene un corazón lleno de bondad. Este es el mundo que le toca a nuestros hijos. Un mundo en el que para ser competitivo hay que destacar de forma grandiosa. Hay que ser excepcional y no basta con ser una persona más en un mar de figuritas. 

A mi me gusta ser un ser humano parecido a otros, menos único quizá. Me gusta parecerme a mis pares, me gusta caer en categorías que describan una o dos características de mi forma de ser o de pensar. Me gusta escuchar música que confunda a otros y les haga crear historias de cómo podría yo ser como persona. Me gusta escribir y hacerle pensar a otros que soy cursi, o que soy iracunda, o que soy muy paciente. Me gusta hacerle ver al universo las distintas formas en las que puedo presentarme, comportarme y sobre todo relacionarme. 

En el mundo de las condiciones crónicas tiene más valor aquél que destaca. ¿El niño con diabetes que aprendió a inyectarse a los 2 años vale en realidad más que aquél que aprendió a los 15? El adolescente que no ama el deporte pero que tiene un excelente desempeño académico y cuyo manejo de su condición es óptima .¿vale entonces menos que el triatlonista o torero que vive con la misma condición?

Mis amigos atletas son grandiosos, yo los admiro como admiro a una persona que toca el piano. Yo no aprendí a hacerlo y disfrutar viendo que alguien lo hace es impresionante. Pero también disfruto mucho cuando alguien me habla de matemáticas. No, tampoco aprendí muy bien matemáticas. Para mi una persona no vale menos que la otra, son distintas y ambas ejemplares. 

Dejemos de pensar que sólo las historias llenas de diferencia son las que representan héroes de verdad. Si hablamos de diabetes, para mi, todos ellos son héroes en sus propias historias y serán al final quienes decidan como termina. Para mi, es héroe la mamá que trabaja desde casa, es héroe la adolescente que toca la guitarra y es héroe el atleta de alto rendimiento, es héroe el niño que tuvo mucho miedo y también es héroe el que aprendió a contar carbohidratos a los 5 años. Es héroe el que tuvo que defenderse en la escuela, igual o tan héroe que el que dió un discurso en la ceremonia escolar. 

Recuperemos la costumbre de admirarnos de los otros. De los iguales, de los normales, de los tradicionales, de los distintos, de todos ellos. 


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