Otro diaversario...para mi, para ellos, porque sí, porque no.


A mi generalmente no me gusta el drama. No tiene nada que ver con vivir con diabetes, simplemente no me gusta. Me parece que las historias de cada uno de nosotros son muy personales y que contarlas o hacerlas película para que otros lloren al mirar no me parece nada saludable. 

Claro, así soy yo. Soy distinta. A mis amigas les gustan las historias tristes, esas historias donde el personaje es diagnosticado con algo horrendo y pasa dos meses llenos de amor con el amor de su vida para luego morir. ¡Qué cosa más horrenda! No, a mi eso no me gusta. Y entonces un día alguien preguntó sobre mi diagnóstico y descubrí que para mi, esa historia y las películas tristes tenían más o menos el mismo efecto en mi persona. No, no me gusta esa historia de mi vida. Y quien me conozca quizá se sorprenda un poco pues todos saben que mi diabetes y yo tenemos una muy hermosa relación y aunque llegó sin invitación y me mantiene secuestrada hemos llegado a ser grandes amigas. Es ese tipo de relación "amor-odio" donde aveces me molesta muchísimo pero luego me imagino sin ella y estoy segura me aburriría horrendamente. Sí, yo la quiero. Pero la historia no podría gustarle a nadie.

Y entonces me piden cada vez con más frecuencia y seguramente porque cada vez cumplo más años que platique la historia. Una historia de la que además tengo piezas aisladas y muy borrosas. No, no me acuerdo. Y ahora que soy adulto no estoy muy segura de si no me acuerdo porque tenía cetoacidosis y estuve a punto de morir o porque algo muy dentro de mi definitivamente quiere olvidarlo. 

Para mi, los pedazos de historia no son tan terribles pero estoy segura que si en mi casa el tema se tratara con tranquilidad y le preguntara a mi madre su respuesta sería muy diferente.

Sólo porque es la fecha que es voy a contar la historia una última ocasión y porque jamás nadie de niña me pidió que la contara, hoy me la cuento a mi misma para ayudarme a mi yo niña a entender.

"Hola querida, te escribo yo algunas décadas después. Ya sé, ya sé que espanto esas agujas ¿verdad? Entiendo que no te interese saber qué cosa es diabetes. Lo importante para ti ahorita son las inyecciones. Yo lo sé, a mi también me dan mucho miedo.  No te preocupes, hay unas prácticamente imperceptibles. 

¿Qué yo que se? Yo si se, las he visto todas, las he usado todas. Tranquila, es fácil y verás que te sentirás mucho mejor. Hoy despiertas en este lugar que huele a alcohol. Sí, es un hospital y tengo que contarte que llevas varios días aquí, por eso estás tan despeinada. Ya se que a ti jamás te ha importado estar despeinada y que es mamá quien se encarga de dejar esa coleta de caballo perfectamente relamida pero, hoy no importa. Ella está afuera intentando descansar. 

No te intentarán explicar que estuviste dormida. Que tu cuerpo decidió ponerse en huelga y no trabajar más. Menos mal que ya habían llegado al hospital y que el Dr. B reconoció no tener idea de qué estaba pasando cuando después de miles de visitas te apareciste en muy mal estado. Menos mal que mamá y papá insistieron tanto. Menos mal que condujeron rápido y menos mal que llegaron a este hospital. Es una lista grande de "menos males".

Ahora que tengo tu atención y estás despierta quiero platicarte que vienen los obstáculos. No, no te preocupes, todos son perfectamente derrumbables pero vienen grandes. ¡Tu puedes! ¡Ellos pueden! ¡Muchos podrán! no habrá nada que te detenga, nada que te estorbe, nada que evite que hagas  lo que quieras hacer.

Se grande
Se fuerte
Se inteligente
Se decisiva
Se acertada

Se todo menos frágil, menos miedosa y menos poco insistente.
Se quien cambie destinos
Se quien cambie vidas
Se tú pero ve más lejos.

Yo aquí te espero.







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