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30 ene. 2017

Un año y mi mejor vida.

Hoy hace un año y gracias a grandes personas en mi vida tuve la fortuna de acercarme a un nuevo mundo de posibilidades, una mejor y más tranquila vida.  Hoy gracias a grandes personas tuve otra oportunidad de demostrarme qué puedo hacer y de lo grande que es vivir. 

Cuando fui diagnosticada con diabetes tipo 1 hace una eternidad los pronósticos no jugaban a mi favor. Se pensó de todo un poco incluyendo dejarme vivir la vida loca pues claro, con los tratamientos tan austeros en un país como el mío no teníamos grandes esperanzas. Mis papás de inmediato tuvieron que asumir el rol más complejo de su vida: mi páncreas.

Con el tiempo fuimos aprendiendo pero ¡vaya que era complicado! Con los años me convertí en mi propio páncreas. No, no fui tan grandioso páncreas en la adolescencia pero creo que lo hice bien con unos padre siempre vigilantes y al pendiente. Sí me costó mucha lágrima, y no tengo ni la menor duda de que a ellos también.
Pasaron los años y encontré otra grandiosa persona que decidió asumir ese papel durante las noches: mi esposo, el mejor de los hombres y el mejor de los páncreas nocturno.

La diabetes tipo 1 tiene un efecto importante en la forma en la que somos: somos valientes, taciturnos pero también somos muy conscientes de que la vida es finita y de que debemos estar siempre alerta.

Hoy hace un año llegó a mi una herramienta que hoy quisiera preservar. Por supuesto la situación del mundo juega en mi contra pero de mi dependerá no quitar el dedo del renglón y en mis palabras y discursos se trabajará para ayudar a otros a tener acceso a lo que necesitan para tener vidas inigualables. 

Hoy hace un año pude dormir 8 horas continuas. Mi amado páncreas-esposo también y nos sentimos como nuevos. Felices.

Sí, la felicidad no debe venir de cosas materiales. Pero quien haya, como yo, visto los adelantos desde una jeringa que se hervía, un experimento con orina para medir de forma poco precisa los niveles de glucosa en sangre, y medidores sin puncionador puede presumir y gritar a los cuatro vientos GRACIAS. 

Gracias adelantos diminutos, gracias agujas más cortas, gracias insulinas que no arden y lesionan mi piel. Gracias conteo de carbohidratos, gracias etiquetas nutrimentales, gracias Educación en Diabetes formal. Gracias familia, gracias amigos y gracias internet.

Agradezcamos las segundas oportunidades y vivámoslas en grande. Devolvamos al universo un poco de la dicha que hemos adquirido.