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20 feb. 2017

Policías de la diabetes ¿eres mamá, papá o policía?

Imagina los siguientes escenarios.

"¿Estás seguro de que puedes comer eso?"
"Notamos que no te mides con tanta frecuencia, deberías hacerlo"
"¿Tan elevado? ¿Pues que te comiste? ¿Qué cosa fue lo que hiciste?
"Hola ¿en cuánto amaneció tu glucosa?"

Sí, tener un ser querido que vive con diabetes tipo 1 es complejo a nivel emocional. Tan complejo que con frecuencia tenemos la mira en la diabetes tipo 1 y en ninguna otra cosa más que en la diabetes tipo 1. Por supuesto, es una conducta "normal" y por supuesto, no podemos dejar de preocuparnos.

Pero ¿convertirnos en un policía resuelve esta situación?
¿Cómo sabes que te has convertido en un policía que ayuda de mala forma en vez de ayudar para mejorar el manejo de la diabetes?


1. Glucosa después, persona primero: Intenta no sólo preguntar datos sobre la glucosa. Preguntar "¿cómo estuvo hoy tu glucosa? ¿qué comiste en el recreo" antes de preguntar ¿qué tal tu día? hace una total diferencia en el resto del diálogo entre papás e hijos. Algunos de nosotros tenemos hijos poco comunicativos. En mi caso hago preguntas como "platícame lo más divertido de tu día, cuéntame algo que te hizo enojar hoy, cuéntame algo que logró sacarte una carcajada" en el camino de la escuela a la casa y generalmente obtengo bastante información y podemos establecer un diálogo divertido. 

2. Veamos, ¿qué exactamente fue lo que comiste el día 3 de febrero de 2017 a las 21.45 horas? ¿Enserio? Esperarán que recordemos exactamente qué cosa hicimos? Para un adulto es complejo recordar donde dejamos los lentes (aunque normalmente los traemos puestos) para un niño recordar que el lapiz que busca está en su mano aveces es una tarea compleja. Recordar hechos aislados es tremendamente complejo. Mejor hagamos una bitácora completa, donde anotemos todas estas posibles variables. De nada servirá sentarnos fuera del consultorio médico a llenar hojas si no anotamos el resto de los puntos que nos ayudarán a hacer ajustes oportunos y aprender del resultado.

3. Glucosa buena, glucosa mala. No existe tal cosa. Poner adjetivos como bueno o malo no sirve de nada si no llevamos un proceso de enseñanza-aprendizaje al mismo tiempo. Glucosa alta, glucosa baja tiene el mismo efecto y no catalogamos a la persona como buena o mala. Finalmente la glucosa es parte del individuo en ese momento y no sabemos si podemos catalogar al niño al utilizar estos términos. "Vamos a analizar qué pasó aquí y vamos a ver cómo resolverlo" puede ser muy útil sin utilizar terminologia adjetiva.

4. "Qué!? Dios mio! qué no sabes?" No, generalmente no sabemos, y si se trataran de solo variables como alimentación, insulina y ejercicio sería otra historia. La verdad es que hay más de 10 variables involucradas en una cifra de glucosa, entre ellas, el estrés, la actividad fisica, la carga glucémica, el índice glucémico, las hormonas, la cafeína, el clima (sí, el clima) y muchas otras que con frecuencia se saldrán de nuestro control. Entendemos que como papá te preocupas pero, no esperes glucosas en 100 eternas pues prácticamente es imposible. Si bien podemos lograr alcanzar metas tener una raya plana de glucosa las 24 horas del día significarían que algo está muy pero muy mal. 

5. Ocuparse más preocuparse menos: El trabajo en equipo demuestra siempre sus beneficios. Platicar, analizar, hacer de esto un trabajo en equipo donde participe la familia, el niño y el profesional al cuidado de la salud tiene grandes beneficios. Tengamos cuidado con el manejo de la frustración. Sentirse quemados por la diabetes (burnout) es inevitable si ponemos adjetivos y caras en los resultados. 

La educación en diabetes es nuestra mejor aliada.