De las opiniones poco populares y la diabetes tipo 1.

Luego un día me mandaron un cuestionario lleno de preguntas divertidas, unas más raras que otras. Una de las preguntas leía algo como "¿Cuál es tu opinión menos popular? Siempre he sabido cuál es. Siempre he hablado abiertamente de ello. Mi opinión menos popular y menos respetada es que yo no quiero la cura para la diabetes tipo 1. No, no la necesito, no la quiero, no la deseo, ni siquiera me interesa. 

No me mal entiendas, la quiero para los que vienen detrás mío, como he querido muchas otras cosas para muchas otras personas además de mi. Soy muchas cosas pero fui bien educada para no ser egoísta y quedarme a observar cómo otros tienen menos fortuna que yo (otro tipo de fortuna que no incluye la económica) puede cambiar mis planes en segundos. 

No, yo no la quiero. Para empezar no se qué haría con tanto tiempo. Verás, desde que abro el ojo al sonar el despertador en las mañanas es lo primero en lo que pienso. No, no, tampoco me mal entiendas, yo amo a mi familia pero, para ir a ver si han pasado una buena noche antes tengo que asegurarme de haber PASADO yo la noche. Una vez estando segura de que sigo viva procedo a analizar mis niveles de glucosa en sangre. Un valor muy bajo puede meterme en problemas básicos como no poder bajar de la cama y un valor muy alto puede meterme en muchos otros como ir volando al baño, molesta e irritable en lugar de decir buenos días. 

Mi jornada laboral debe ser muy parecida a la tuya salvo que yo trabajo en el mundo de la diabetes. Leo, observo, analizo, comparto, publico y hago muchas otras cosas para que otras personas como tú y como yo no se desesperen en el camino que nos tocó llamado vida. Mi jornada laboral en teoría es de 8 horas pero miro mi medidor continuo de glucosa al menos cada 10 minutos. Analizo tendencias, verifico el nivel de glucosa con mi medidor capilar, ajusto basales temporales, ingreso bolos en caso necesario. De vez en cuando, aunque no muy seguido limpio el estuche de mi medidor y recojo las tiras que han salido volando a mi alrededor. Sí, invierto mucho tiempo que, de no destinar a mi diabetes destinaría a .....¿facebook? 

Por las tardes la única pausa que hago incluye preparar mi comida con el protocolo previo de dosificación, medición y anexas. Luego volando voy por mi hijo al colegio no sin antes medir mi glucosa por eso del volante. Subimos al auto, platicamos, nos encaminamos no sin antes volver a medir mi glucosa. Ya no es sólo mi seguridad, es la de mi tesoro más preciado. Él termina sus tareas, yo termino mi trabajo (o intento terminar). Nos preparamos para la actividad deportiva no sin antes medir mi glucosa. Mientras él entrea football yo decidí correr. No, no soy veloz. Si no viviera con diabetes probablemente no correría. Me sentaría a observar su entrenamiento y seguramente comería y criticaría a alguien a distancia. No, yo corro. Esta última semana además de correr hago unos cuantos ejercicios anaeróbicos. Me mido otra vez, veo una vez más el CGM....no paro. La diabetes no para. Yo tampoco paro. Tenemos esa relación odio donde la aborrezco pero no se qué haría sin ella. No, no me estorba ni para trabajar ni para vivir al límite (porque así es como me gusta) ni para reír a carcajadas con mi hijo cuando encontramos filtros divertidos en snapchat, ni para contar cuentos por las noches, ni para salir de un brinco cuando escucho "alerta sísmica".

No, definitivamente no sería yo si no la tuviera. ¿Sería más feliz? No lo se. Seguramente sería menos valiente, menos aguerrida y por supuesto menos terca. Sería menos procupada por alimentarme bien y hacer ejercicio. Mucho menos preocupada por traer un bolso gigante donde quepan todas estas cosas aunque llenaría los espacios con libros. 

Si le preguntas a mi mamá ella habría dicho que sueña todavía con la cura. Pero hizo buen trabajo y es así que yo no la necesito. No la quiero. Por favor, a mi no me la quiten que ya he perdido muchas cosas en la vida como para dejarla ir a ella también. 


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