• Mariana Gómez

De la obsesión y la compulsión

Actualizado: feb 18

¡Y que a quien no le haya pasado esto por la mente arroje la primera piedra!


Yo hubiera pensado que el trastorno obsesivo compulsivo era únicamente representado como prender y apagar las luces muchas veces o asegurarse más de una vez que la llave del grifo estuviera cerrada.


En el automanejo de la diabetes Tipo 1 pareciera, sin que se comente abiertamente que, buscamos un manejo tan minuciosamente perfecto que muchas veces reflejaría en lo obsesivo. ¿Es eso una enfermedad mental? La respuesta no es un simple sí o un simple no, si me preguntas a mi que he vivido ya tantos años con diabetes tipo 1 y que manejo mi condición tan obsesivamente.


La idea de manejar mi glucosa y alcanzar cifras objetivo se repite constantemente y me genera mucha ansiedad. Esta ansiedad pensaría, es al mismo tiempo un motivador para esforzarme y trabajar más minuto a minuto para alcanzar rangos adecuados pero, también me quita horas de sueño y estorba en muchas otras de mis actividades diarias. Siendo honestos, para mi esto ya es una enfermedad. ¿Me disgusta? No, no trato de ignorarlos como intentaría hacer alguien con un diagnóstico clínico absolutamente formal, al contrario, me conviene. O al menos eso creo.


Así, mi obsesión por el manejo glucémico me ha llevado a crear algunos planes de trabajo, que, si le preguntas a mi madre, parecerían divinos y si le preguntas a mi esposo parecerían parte de mi acelerada personalidad pero si le preguntaras a mis colegas psciólogos parecería un ejemplo claro de enfermedad mental. Para mi eso sin duda representa también una complicación. Tristemente hablamos poco sobre las complicaciones emocionales de la diabetes en gran medida por miedo a ser juzgados, especialmente si tenemos voces públicas y compartimos abiertamente sobre nuestra vida con esta condición.



Estoy enfrascada en ciertas conductas: Mido mi glucosa no una vez al día sino tantas puedo y analizo la información y la data de forma constante. Siento la necesidad de despertar a las 3 am a revisar mis niveles de glucosa en sangre. No, ni a esa hora podrá sorprenderme ¡no lo permitiré! No hacerlo generará tanta ansiedad en mi que no podré dormir ni hacer otra cosa.


Tengo un elaborado y complejísimo sistema en el que analizo cientos de datos para tomar mejores decisiones. Me genera una ansiedad irreal que mi glucosa supere los 130 mg/dl o que baje de los 60 mg/dl. Me genera la misma ansiedad consumir alimentos cuyo conteo de carbohidratos no conozco así que me veo, con mucha frecuencia, en comidas rodeada de gente donde la única que no come soy yo o donde me limito a comer queso. ¿Suena saludable si hablamos de mi manejo glucémico verdad? Pero no suena tan saludable si hablamos de mi salud emocional.


Si le preguntaran a mi endócrino esto podría ser fabuloso. Si le preguntaran a mi psicólogo sonaría como algo serio. Una vez confesado el hecho y la enfermedad ¿cómo lo estoy manejando? Aquí tres puntos para iniciar y si te sientes, enfrascado como yo quizá puedas intentarlos.



1. Del reconocimiento al manos a la obra: Reconocer que nuestra salud emocional es frágil y que está pasando un mal rato es también de sabios. Es de personas responsables con su cuerpo y su mente. Aceptar que el buen manejo es fantástico pero que equilibrar este manejo con la vida misma la diversión, la comida es más saludable.


2. Equivocarse también es de sabios: equivocarse es válido. No es válido no aprender del error. Aprendamos a reconocer que hay muchas variables que intervendrán en nuestro manejo glucémico que NO dependen de nosotros. Pero que podremos identificar oportunamente y tratar.


3. Ayuda: Pensarás, mientras lees esto que solo a ti te pasan estas cosas. No, a muchos les pasa. Hay comunidades enteras hablando sobre estos temas y encontrando respuestas juntos. Acércate a alguno de estos recursos para encontrar ayuda profesional y de otros pares con diabetes.


Recordemos que estos problemas pueden derivar en condiciones emocionales más serias como la ansiedad que yo ya tengo ja, ja. Reconocer que necesitamos ayuda y solicitarla es el primer y más importante paso. Hablemos abiertamente sobre complicaciones que hoy necesitamos trabajar más en equipo. Seamos menos juiciosos y brindemos más manos para ayudar y ponerse a la obra.


Referencias

American Psychiatric Association. Diagnostic and statistical manual of mental disorders, fifth edition: DSM-5. Washington, DC: 2013.


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