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Niños con capas

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Información de diabetes por personas con diabetes

¡Bienvenido! Ya sea que vivas con diabetes Tipo 1 o seas el cuidador de una persona con diabetes Tipo 1 seguro llegaste buscando información de la vida para aplicar ¡en la vida misma! Mi nombre es Mariana. Soy Licenciada en Psicología y Educadora en Diabetes. Además soy mamá de un adolescente y me gustan los libros y los perros. Ah, olvidaba, también vivo con diabetes Tipo 1 desde hace muchos años. La información que comparto aquí contigo no reemplaza el consejo médico formal. Pero estoy segura de que te invitará a platicar con tu equipo al cuidado de la diabetes. Si no encuentras lo que buscabas por favor escríbeme y prometo prepara algo para ti.

 
 
  • Mariana Gómez

De las galletas con veneno y otras historias

Cuando fui diagnosticada con diabetes, hace muchos pero muchos años. No sólo carecíamos de los adelantos tecnológicos que existen  hoy día para el manejo de la diabetes tipo 1. En México, tristemente, carecíamos de Educación en Diabetes formal. Tristemente, como hemos platicado, la Educación en Diabetes sigue brillando en muchos centros, clínicas y hospitales por su ausencia pero afortunadamente algunas veces nos encontramos en el camino Educadores dispuestos a ayudarnos.


Por supuesto que, en la época en la que fui diagnosticada, ya había grandiosos grupos de apoyo y campamentos de verano pero, la educación en diabetes consistía en enseñar habilidades para realizar acciones y reportar.


Pocas veces se nos enseñaba la correcta toma de decisiones y mucho menos el análisis de data. La data, en ese entonces eran colores donde se mostraba una concentración aproximada de glucosa en orina. Difícilmente se podría haber tomado una decisión como la dosis exacta de insulina sin poner la vida en riesgo.


En aquél entonces poco se sabía de conteo de carbohidratos y nos eran entregadas unas listas con porciones fijas para manejo de equivalentes. Además, las insulinas que empleábamos (y que igual, tristemente se siguen usando en muchos lugares) no permitían flexibilidad en nuestra alimentación. 


En ese entonces sí que había prohibiciones y en mi caso, al carecer sentido de "futuro y largo plazo" eso de "no comer demasiados dulces porque las complicaciones" era lo mismo que repetir mil veces tres tristes tigres. Si bien en casa teníamos una mamá policía siempre vigilante no faltó cuando ella corrió al baño para yo salir disparada a meter mi cuchara al pastel (o al flan o morder la dona). Y quien me ha leído sabe lo mucho que me gustan las galletas, donas y cupcakes. ¡De verdad que me gustan! 


Pero entonces al llegar a la consulta y encontrar dos o tres cifras realmente elevadas la pregunta inmediata era "buenoo y qué comiste o qué hiciste?


¿Qué hiciste?

Para empezar acordarse de lo que uno hizo, dijo y comió en una fecha específica de hace más de dos meses  a una hora en una hoja es tremendamente complicado.


Disculpen amigos médicos pero, por favor no hagan ya esa pregunta porque enserio pocas veces lo recordaremos. Ahora bien, imaginemos que sí nos acordamos "bueno, pues (niño que no aprendió a decir mentiras) comí pastel, no pude aguantarme" y entonces veíamos una cara de absoluta desaprobación con un número que evaluó nuestro comportamiento con un gran, gran TACHE. ¡Qué sentimiento tan más espeluznante cuando uno es niño sentirse un TACHE! 


Y entonces pasaron los años y nos hicimos viejos y claro, la ciencia avanzó.

Desafortunadamente nos dimos cuenta de lo falso que fue eso de "tan solo tendremos que esperar 5 años" y seguimos sin ser curados pero vivimos bien. Y de pronto un día llega la tecnología que facilita nuestra toma de decisiones y nos encontramos con que a pesar de "poder" meter la cuchara a pastel no lo haremos porque nos da miedo. ¿A dónde vas Mariana se preguntarán?


Dejar de lado nuestro disfraz de prohibitivo

Papás yo se que esto no es divertido, si lo sabré yo que no es divertido. Pero, convertirnos en prohibitivos  por la razón que sea no evitará que nosotros individuos querramos explorar el mundo (y la comida, y los pasteles y los cupcakes). Enseñar el efecto que tendrá esto en los niveles de glucosa sin que suene a película de monstruos es siempre agradecido y muy útil. Aprender tras la experimentación una y otra vez a manejar niveles de glucosa para convertirnos en expertos es muy útil.


Algunos, luego de experimentar y aprender a analizar nuestros datos preferimos aún así seguir planes de alimentación bajos en hidratos de carbono. Lo cierto es que hoy sabemos que no hay un plan para todos y que aquí el tema es elegir el que mejor satisfaga nuestras necesidades individuales y claro, nuestros gustos. A mi me gustan las galletas. No las consumo tanto como quisiera pero he aprendido, con un método ensayo error, a poder comer una de vez en cuando sin que mi glucosa se eleve.


Acérquense con sus médicos ¡no teman decir la verdad! Doctor ¡quiero probar un pastel! 

Lo peor que puede decir es que el doctor haga cara de "niño TACHE" pero si sabe que de todos modos lo haremos quizá si es lo suficientemente empático nos ayude a trazar un plan para, probarlo, porqué no en la fiesta navideña de la escuela o en la fiesta de cumpleaños del mejor amigo.


Trabajemos en equipo. No tengamos miedo de cosas como los alimentos. Tengamos miedo de lo que puede pasar si no los hacemos nuestros amigos. Aprendamos a manejarlos para que no sean ellos quienes nos controlen a nosotros.


Ahora sí, las galletas que no pueden comer las personas con diabetes son: las que tienen veneno.


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