• Mariana Gómez

¿Inmortales? No, seguramente no.



Lo cierto es que a veces pensamos que no están al tanto. Vaya, pasan más tiempo viendo televisión por las tardes por muchas actividades que hayamos planeado. Mamá y papá tienen un horario de trabajo si es que aún somos afortunados de tener empleo y por las tardes la actividad deportiva o artística no dura sino un par de horas. Parecería entonces que son algo ajenos a la realidad que vivimos los adultos. Ellos siguen compartiendo memes, jugando en sus consolas, viendo caricaturas y series hasta que de pronto PUM preguntan.


¿Crees que vayamos a morir? Vaya. Semejante pregunta. Y cómo contestamos a eso si ni siquiera nosotros tenemos la certeza? Yo al menos no la tengo. Y si tú la tienes permíteme expresar mi envidia o mi asombro al saber que te sientes inmortal.


Qué hacemos con una pregunta como esta.



1. Haz una pausa

Esta pregunta, más que aquellas relacionadas con abejas, polen y otros menesteres necesitan, que digo, exigen que hagas una pausa en, sea lo que sea que estés haciendo. Respira, ponte tu disfraz zen, recuerda que tú eres el adulto, conviértete en el fuerte y procede con una respuesta.


2. Preguntar para responder

Antes de aventarte estadísticas nivel CDC pregunta para saber qué motiva la pregunta. Haz velozmente una investigación pero primero crea un entorno de seguridad. Este virus nos tiene a todos asustados, verdad? es una gran pregunta para comenzar un diálogo y tener una idea, esperemos suficiente, como para saber qué tanto saben nuestros hijos y qué respuesta esperan. Si tu hijo es adolescente corres el riesgo de recibir un SI o un NO como respuesta única pero un poco de creatividad para continuar la conversación será tu mejor aliado. La verdad es que en las noticias hablan poco sobre este tema, tú qué has escuchado que pueda orientarnos a todos? es una pregunta suficiente como para abrir la plática y hacerle, de paso, sentir que su opinión es muy importante para su familia. Tú conoces a tus hijos mejor que cualquiera y que cualquier recomendación general.


3. Provee seguridad

Lo que nuestros hijos quieren escuchar es "no, nadie que conozcamos va a morir" pero esta vez no tenemos la certeza. Qué hacemos y qué decimos entonces? Reforcemos las medidas que estamos tomando para permanecer a salvo. "Estamos tomando medidas muy serias aquí en casa para cuidarnos lo mejor posible, es por ello que estamos lavando nuestras manos con tanta frecuencia y que cuando papá sale al súper mercado va con guantes y mascarilla....."entre otras cosas.


Las rutinas también proveen seguridad. Sentirnos organizados puede hacer gran diferencia. Tenemos, como padres, que actuar rápido a adaptarnos a este nuevo "normal" Creemos horarios para todos donde además tengamos tiempo para estar a solas nosotros como adultos y ellos como niño o adolescentes. Hagamos espacio para hacer ejercicio, tareas y trabajar como cuando no estábamos resguardados. Aunque nuestra vida está cambiando drásticamente, no sentiremos este cambio negativamente si intentamos crear rutinas. Esto es especialmente importante en los niños pequeños que, difícilmente comprenderán lo que una pandemia conlleva.


Ya, en serio ¿vamos a morir?

No podemos ocultar los hechos. Pero, podemos ser cuidadosos en cómo lo explicamos. La preocupación de nuestros hijos también somos nosotros. ¿Qué haré si mi mamá muere o si mi papá muere?


Hagámosles ver con nuestras acciones que estamos haciendo todo en nuestras manos para permanecer mucho tiempo juntos pero que hay también un ciclo en donde juegan parte las enfermedades, la edad y otras cosas. Dependerá por supuesto de la edad de tus hijos pero, digamos que tienes como yo, un adolescente en casa a quien hemos podido explicarle que aunque estamos tomando todas las medidas necesarias la gente no solo fallece por Covid-19 sino por causas como otras condiciones de salud y claro, la edad. Hablar sobre estos temas da miedo. Pero es siempre necesario.


Aprovechemos las pandemias no nada más de hablar de cosas tristes y de lo que debimos o no haber hecho antes de éstas sino para aprender a agradecer los días, el pasto, la comida que tenemos en la mesa, el cariño de familia, los seres queridos que nos mandan mensajes y especialmente la salud.


¿Vamos a morir? La respuesta para ti adulto, porque sí, seguro también te lo preguntas es que quieeeeen (las múltiples e's fue para un efecto más interesante) sabe pero hagamos que valga la pena haber vivido cada segundo.



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