• Mariana Gómez

Miedo, ¿para generar cambios?


Después de decidir cerrar mi cuenta de twitter por lo que restaba del año por el entorno tóxico y el poco valor que trae esa red social en mi vida ayer fue inevitable recibir capturas de pantalla sobre lo que estaba sucediendo. Debo ser sincera y reconoceré que no me pareció extraño. Hace tiempo ya que dejaron de sorprenderme.


Ayer, el Dr, Andrew Boulton, presidente de la Federación Internacional de Diabetes comentó que las tácticas de miedo son efectivas y nos invita a utilizar a los medios para empoderar y hacer partícipes (asustar) a la población.


Nos mostró imágenes como la que aparece a continuación y la llamó "food for thought" (para su consideración) Dijo que debemos alzar el perfil...pero ¿así?


En el caso de diabetes tipo 1 y diabetes tipo 2, las campañas para promover un estilo de vida saludable tienen recurriendo al "miedo" muchos años ya.


En México particularmente se utiliza para esta condición de vida y otras. En lo personal no me parecen atractivas estas campañas y de  hecho no puedo leer todo el espectacular pues pierde mi interés y atención de inmediato. 


Hace años, el colectivo #DiabetesLA realizó una campaña sobre justamente este tema como respuesta a una campaña de nombre Sweet Kills donde se leía que la diabetes no controlada ocasiona x y z cosas terroríficas.



¿Nos dio miedo? ¡Claro que nos dio miedo! ¿Medí más veces mi glucosa en sangre como consecuencia de esa campaña? No, no lo hice, me sentí asustada, confundida, y frustrada como muchas otras personas que años más tarde visitaban mi consulta para ayuda en su salud emocional.


El grupo de trabajo, liderado por el diseño de la colombiana Carolina Zárate de Club Diabético Tipo 1 trabajó una buena campaña y, aunque hoy años más tarde la analizamos y estamos seguros de que debimos haber cambiado cambiado algunos elementos entre ellos el uso del lenguaje ( hablábamos de control para prevenir complicaciones y hoy años más tarde sabemos que no siempre será posible prevenirlas) no tuvo, tristemente, el impacto que necesitábamos ni el apoyo de otros miembros clave en nuestra comunidad de diabetes mundial. Quizá porque los algunos no somos parte de esta tribu VIP que me deja pensando tanto últimamente.


Cuando trabajamos la campaña encontramos literatura donde se menciona que el  uso del miedo con frecuencia resulta poco efectivo en conseguir el cambio en la conducta que se pensaba como objetivo. Existe mucha, pero de verdad mucha literatura donde se lee que aquellas campañas que intentan utilizar el miedo como un refuerzo negativo (o castigo en palabras menos psicológicas) tienen poco éxito. 



Hay, sin embargo, campañas donde se utiliza el miedo de forma tal que se logran cambios. Pero el miedo no se utiliza como lo vimos ejemplificado en campañas como la que tristemente compartió el presidente de la IDF ayer en un evento donde seguramente más de 50% de los asistentes eran personas con diferentes tipos de diabetes.


Siendo congruentes con los principios del aprendizaje, el miedo sería en todo caso efectivo si la campaña permitiera que el comportamiento o la conducta deseada pudiera ser reforzada al reducir el nivel de miedo original.


No, nada que se le parezca  a las campañas donde muerte, amputación y ceguera son el tema principal. Ya habíamos sido testigos de la reacción tan negativa de los principales voceros de la diabetes en redes sociales después de la campaña de terror de la Federación Internacional de Diabetes de hace varios años que hacía alusión a amputación y esas otras complicaciones y donde además la figura principal: quien vive con diabetes aparecía como siempre culpable por el desarrollo de estas complicaciones. Hoy sabemos que no es nuestra culpa el diagnóstico y tampoco lo son las complicaciones.

Para que una campaña de terror tenga efecto deberá cumplir con ciertos requisitos. Entre ellos:


1) el miedo deberá presentarse antes de que se ofrezca el comportamiento deseado

2) el evento que detone el miedo deberá presentarse como "probable" jamás asegurarlo  y menos si se trata de complicaciones

3) se deberá proponer un cambio en comportamiento (el cambio deseado) en la misma campaña

4) el grado de miedo de la misma campaña deberá ser de una intensidad que el cambio propuesto en el comportamiento pueda minimizarlo

5) el reforzamiento positivo deberá ser la desaparición del miedo y de esa forma se comprobará la efectividad de la campaña. La dificultad ahí radica en cómo comprobar si hubo un cambio conductual en la población que tuvo que digerir esa campaña.



En general, los refuerzos positivos son más útiles para generar cambios en la conducta de las personas. La información, la educación en diabetes, el conocerse a sí mismo debe ser entendido como un refuerzo positivo. ¿Por qué no intentar dejar de lado las campañas de terror para ofrecer campañas de esperanza y educación a la vez?


Quienes vivimos con diabetes creemos que este tipo de campañas no nos ayudan a generar cambios. No ayudan a las demás personas a comprender cómo los distintos tipos de diabetes NO tienen por qué tener desenlaces fatídicos. No nos ayudan a comprender que el diagnóstico de diabetes NO es sinónimo de amputación, ceguera y falla renal.


Quienes vivimos con diabetes NO entendemos cómo quien representa a una organización que a su vez nos representa a todos nosotros no promueve campañas donde se nos ofrezca Educación en Diabetes, esperanza, salud emocional, trabajo en equipo y otros. La diabetes si asusta. Ya nos asusta a muchos. No necesitamos estar más asustados para trabajar en nuestro manejo.


Yo no soy una herida llena de dulce, conozco y valoro la Educación en Diabetes. A mi me da más miedo cómo se comportan quienes están al frente de estos grupos más que las complicaciones y las imágenes.


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