• Mariana Gómez

Perdón.

Actualizado: jun 25

Voy a empezar pidiendo perdón. La gente sabe que no pido perdón. No lo pido porque intento siempre no tener que pedirlo. Intento, en la manera en la que me es posible no tener que pedir perdón porque pedir perdón para mi es algo muy serio. Muy personal, muy íntimo. Procuro siempre escuchar al otro y cuando no lo logro y trasgredo entonces analizo, medito, reflexiono y pido perdón al final. Para que yo pida perdón hubo un proceso complejo que me llevó no a pedirlo porque sí sino a un acto interno. Hoy pido perdón antes de empezar si quiera lo que hace esto más complicado para mi.


Yo no sabía sobre racismo. Llegué hace poco tiempo y no lo había visto salvo quizá en lugares como el aeropuerto donde el agente me preguntó si traía algo de comida en mi mochila. Contesté que no y me preguntó en el tono más burlón posible. "Not even tacos? You all eat tacos."


Yo no tenía idea de lo que era el racismo. Llegué, como insisto, hace poco y no lo había experimentado salvo cuando asistía a una reunión de negocios y alguien amablemente me preguntó si quería pedir tacos. Al parecer ellos creen que nuestra comida favorita son los tacos. En esa misma reunión alguien puso música mexicana. Estoy segura de que fue una cortesía conmigo pero yo lo percibí distinto, me sentí incómoda pero, yo no tenía idea de lo que era el racismo.


De verdad que yo no tenía idea de lo que era el racisimo hasta que un día una de mis vecinas se acercó a saludar y me dijo que "wow, tu cabello es, tan, tan café". Supongo que a diferencia del suyo el mío brillaba más en el sol. O quizá se veía más a lo lejos, no lo sé. Me sentí muy incómoda.



Es cierto, yo no sabía qué cosa es esto de racismo hasta que platicando en una fila de gimnasio alguien me preguntó de dónde venía. "Soy mexicana" respondí. Y las mexicanas somos orgullosas, latinas fuertes, ruidosas pero siempre orgullosas de dónde provenimos. Me respondió que "wow, no pareces mexicana".


Supongo que soy menos extrovertida y eso es verdad. "hablas buen inglés". Pensé que quizá sentía curiosidad pues ciertamente soy introvertida y silenciosa e hice un gran esfuerzo para decir "aprendí en la escuela" a lo que me respondió "wow, si hablas educada". Me sentí muy incómoda.


Yo no tenía de verdad ni pálida idea de lo que era el racismo. Un día mi hijo salió cabizbajo de la escuela. Él también es introvertido. Como mamá. Al preguntarle qué había pasado me dijo que alguien había robado su balón. "¿Tu balón? ¿Cómo puede desaparecer un balón?" El siguió "No, no desapareció, me lo quitaron" Pero, ¿qué te dijeron? ¿Por qué lo permitiste?" Ma, dijeron que I should go back to where I came from. And they also said Mexicans do not play football, they play soccer. " Me sentí tan pero tan incómoda.


Yo no tenía ni la más remota idea de lo que era el racisimo hasta que el fin de semana pasado fui a un mercado mexicano. Sí con mascarilla, guantes, gel antibacterial, alcohol en la bolsa, y mucha, pero mucha distancia. Compré una jícama y hablé en español con una mujer mexicana que vendía pastel de zanahoria y que le manda a sus nietos que viven en San Francisco.


Escuché mientras caminaba música mexicana y voces en español mezcladas perfectamente bien con voces en inglés.


Me encontré, caminando con un puesto donde había unos cactus mexicanos hermosos con banderas incrustadas y dos personas con gorras rojas donde claramente se leía el problema en el que me metería si intentaba comprar uno de esos cactus. Cuando pasamos frente al puesto sentimos la forma en la que se le quedaban viendo a nuestro cabello y ojos obscuros. Mi esposo dijo en voz baja "keep walking".


Pido perdón sin siquiera haber empezado porque ahora se de qué se trata. Pido perdón porque yo pude defenderme todas esas veces. Pude alzar mi voz a pesar de ser un poco más silenciosa que el resto, pude alzar el tono de mis siguientes palabras aún con un acento extranjero, pude seguir caminando para poder enseñar a alguien más joven que yo a no ser testigo, a caminar con frente en alto, a defender al otro, al distinto, al de junto, al hermano, al compañero. Pero....hay otros que lo viven diario, que lo han vivido siempre, que lo enseñan con tristeza a sus hijos, que lo escriben en sus libros, en sus canciones, desde antes, desde siempre.


Si leíste bien entendiste que esto no se trata de mi y mi familia. No se trata de cómo yo me he sentido mal un par de veces. Se trata de cómo, ridículamente, hasta que nos toca, personalmente, en lo más fondo, en lo más querido es que nos ponemos dos minutos en el lugar de alguien que ha estado en ese sitio por décadas.


Y por ellos, a ellos, hoy que ya se qué mierda es esto que pido perdón.



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